
Rodolfo Hernández fue el segundo candidato más votado en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Con casi seis millones de votos, sorprendió a los colombianos y ahora se enfrentará a Gustavo Petro para ocupar el puesto en la casa de Nariño.
Ante esto, gran parte del denominado uribismo se ha volcado a apoyar al exalcalde de Bucaramanga, uno de ellos es Francisco Santos, quien fuera el vicepresidente de Álvaro Uribe. El político le envió un claro mensaje al ingeniero de cara a los comicios definitivos del próximo 19 de junio.
“Rodolfo tiene que hacer lo que está haciendo. No cambie nada de la campaña, no responda agravios (le van a llegar por millones), no vaya a debates. Esos 11 millones de votos ya son suyos, si no comete ninguna equivocación”, escribió Santos en su perfil oficial de Twitter.
Además, aprovechó para enviarle indirectas al candidato Gustavo Petro y sus seguidores. “El petrismo va a tratar de ubicar a Rodolfo como uribista. Ya comenzaron, pero nadie se come ese cuento. Lo cierto es que esos votos van a llegar solitos. No se necesita reunión ni acuerdo ni nada. Es un voto contra Petro […] Finalmente el que a hierro mata a hierro muere, dice el dicho. Y Gustavo Petro hizo la campaña del odio, creció destruyendo, nunca construyó y ese odio que él representa hoy es su gran debilidad. Una lección para la izquierda colombiana del futuro”, agregó el político colombiano.
Finalmente el que a hierro mata a hierro muere dice el dicho. Y @petrogustavo hizo la campaña del odio, creció destruyendo, nunca construyó y ese odio que el representa hoy es su gran debilidad. Una lección para la izquierda colombiana del futuro.
— Pacho Santos (@PachoSantosC) May 30, 2022
El fenómeno político que dejó la jornada, sin duda, fue el triunfo de Hernández. El exalcalde de Bucaramanga lanzó su candidatura de forma independiente y, con un discurso sencillo y efectivo contra la corrupción y la política tradicional, quedó de finalista en la carrera por la Casa de Nariño.
Sin alianzas de partidos, sin recibir financiación, sin maquinarias políticas, logró derrotar a Gutiérrez, quien tenía el apoyo de las principales colectividades y estructuras partidistas.
La victoria del ingeniero santandereano también se interpreta como el reflejo del hastío ciudadano con el establecimiento y el deseo de un cambio, en medio de una grave crisis económica y social que se profundizó con la pandemia.