
La Fiscala General de la Nación, en un trabajo articulado con el CTI, Migración Colombia y el Servicio de Seguridad Diplomático de la Embajada de Estados Unidos en Colombia, desarticuló la red de alias “El Mago”, señalada de obtener y alterar pasaportes de diferentes países de Europa, Asia y América.
Esta organización –supuestamente- recibía vía servicio postal, los documentos hurtados o extraviados en diferentes aeropuertos y ciudades del mundo.
Al parecer, eran entregados a “El Mago”, quien sería el encargado de modificar las identidades, fotografías y otros datos. Luego, sus presuntos cómplices se encargaban de venderlos y enviarlos a distintos destinos.
La investigación permitió conocer que, mediante este andamiaje legal, los señalados integrantes de la estructura habrían elaborado y comercializado pasaportes, y licencias de conducción, cartas de identidad y hasta certificados internacionales de vacunación contra el COVID – 19 a personas con antecedentes judiciales y delincuentes en Rumania, Bulgaria, España, Francia, Portugal, México, Argentina y Estados Unidos, entre otros países.
En este sentido, seis personas que harían parte de la red criminal fueron capturadas en Bogotá, entre ellos: Wiliam Estrada, alias “El Mago”, los demás detenidos cumplirían el rol de tramitadores y serían los encargados de las negociaciones internacionales, de recibir y enviar los documentos falsos.
En 20 diligencias de registro y allanamiento se encontraron cerca de 200 pasaportes de España, México, Turquía, India, Argentina, Estados Unidos, Italia, Guatemala, Costa Rica, Perú, República Dominicana, Portugal, Venezuela, China y Rumania.
Adicionalmente, fueron incautadas carátulas para pasaportes de diversas nacionalidades, abundante documentación, sellos, rollos de hologramas, maquinaria y una importante cantidad de dispositivos de almacenamiento.
La investigación da cuenta de que por un documento cobraban hasta $1’800.000, y que Rumania, España, Estados Unidos y México serían los destinos a los que más enviaban pasaportes y licencias de conducción. La mayor cantidad de receptores, al parecer, eran personas que acaban de salir de la cárcel o integrantes de banda: de estafadores, narcotraficantes o asaltantes.