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Tras 12 años en el exilio y haber sido preso en El Helicoide, Rodrigo Diamanti regresa a Venezuela

El activista y defensor de derechos humanos volvió al país en medio de un escenario político incierto. Aunque reconoce que el aparato represivo sigue vigente, asegura que existe una oportunidad para regresar.

Foto: archivo personal de Rodrigo Diamanti

 

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Rodrigo Diamanti, activista venezolano y fundador de la organización Un Mundo Sin Mordaza, decidió regresar a Venezuela después de 12 años en el exilio, pese a los riesgos que, según advierte, todavía representa el aparato represivo del país.

Su retorno se produce en medio de un escenario político marcado por la incertidumbre, tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos en enero, en un operativo que cambió el panorama político venezolano.

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En declaraciones a BBC Mundo, Diamanti explicó que su decisión responde a una oportunidad que considera incierta y que podría permitirle volver a su país después de más de una década fuera. Sin embargo, advirtió que las estructuras de represión continúan funcionando. “El aparato represivo sigue intacto. No está tan activo como antes, pero cuando lo necesiten, lo pueden usar”, afirmó.

La historia del activista con la oposición al chavismo comenzó en 2001, cuando participó por primera vez en una protesta contra el Gobierno de Hugo Chávez. Según recordó, durante aquella manifestación los asistentes fueron reprimidos con gases lacrimógenos y perdigones. Desde entonces, aseguró, no dejó de protestar. En 2009 fundó Un Mundo Sin Mordaza, una organización dedicada a documentar y denunciar vulneraciones a la libertad de expresión en Venezuela.

Su trayectoria estuvo marcada por la persecución política. En 2014, durante una nueva ola de protestas contra el Gobierno de Nicolás Maduro, Diamanti fue detenido en el aeropuerto internacional de Maiquetía cuando intentaba salir del país. Posteriormente, estuvo preso en El Helicoide, uno de los centros de detención más cuestionados por organizaciones de derechos humanos.

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Más de una década después, su regreso representa una decisión atravesada por la esperanza y la incertidumbre. Aunque considera que existe una oportunidad para volver, también reconoce que las condiciones que motivaron su salida no han desaparecido por completo. Su retorno plantea una pregunta que sigue abierta para miles de venezolanos en el exterior: si el país atraviesa una transformación real que permita regresar sin temor a la persecución política.

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