¡Y LA PLATA DEL HOSPITAL, ¿QUÉ?! Trabajadores sin cobrar y Contraloría pone la lupa sobre la gerencia de René Arrieta
En Planeta Rica crece la pregunta alrededor del Hospital San Nicolás: ¿qué está pasando administrativa y financieramente en la E.S.E.?
Mientras médicos, enfermeros y personal asistencial protestaron este jueves 24 de septiembre reclamando varios meses de salarios pendientes, la situación se complica para la gerencia encabezada por René Arrieta Córdoba. Según los trabajadores, incluso esperaban reunirse con el gerente para buscar soluciones a la cartera laboral.
Ahora aparece otro ingrediente: la Contraloría General de Córdoba solicitó iniciar un proceso sancionatorio fiscal contra la gerencia por el presunto incumplimiento de un plan de mejoramiento. El organismo de control señala que, tras una auditoría y posterior seguimiento, el hospital no habría presentado avances significativos frente a las acciones correctivas acordadas.
Ojo: todavía no existe una sanción impuesta por este caso. Lo que existe es la solicitud formal para que se inicie el proceso y se determinen las responsabilidades correspondientes.
Pero políticamente el asunto también comienza a calentarse. Arrieta ha sido mencionado en el escenario político local, y eso abre una pregunta inevitable entre quienes cuestionan su administración: si existen trabajadores reclamando salarios atrasados y ahora la Contraloría pide abrir un proceso contra la gerencia, ¿está el Hospital San Nicolás para hacer política o para resolver primero sus problemas administrativos?
El hospital ha mostrado también resultados durante esta administración, como la recuperación de centros de salud y el fortalecimiento de servicios; precisamente por eso, la actual crisis laboral y los cuestionamientos del organismo de control requieren respuestas claras de la gerencia.
¿Dónde está la plata para pagarle a quienes mantienen funcionando el hospital? ¿Qué pasó con el plan de mejoramiento? ¿Y qué explicación tiene René Arrieta para los trabajadores de la salud?
En Planeta Rica ya no bastan discursos: los empleados están esperando su plata y la Contraloría está esperando respuestas.