Niños arriesgan su vida para poder ir a estudiar en zona rural de Tierralta
Una escena que debería encender todas las alarmas institucionales se denuncia desde el corregimiento de Batata, zona rural de Tierralta: estudiantes estarían cruzando en una balsa improvisada ante la falta de una solución segura de movilidad para llegar a sus clases.
Según la denuncia ciudadana y las imágenes conocidas, la situación llegó a un punto crítico cuando un menor cayó al agua y un adulto tuvo que lanzarse para auxiliarlo. El episodio debe ser esclarecido por las autoridades, pero plantea una pregunta urgente: ¿tiene que ocurrir una tragedia para que aparezcan las soluciones?
La comunidad reclama respuestas a la administración municipal encabezada por el alcalde Jesús David Contreras, a la Gobernación de Córdoba, dirigida por Erasmo Zuleta, y a las entidades nacionales que tengan competencia en infraestructura, educación, gestión del riesgo y atención de las comunidades rurales.
El reclamo resulta especialmente sensible porque la propia información oficial reconoce las dificultades históricas de movilidad de varias zonas rurales de Tierralta durante temporadas de invierno y el uso de balsas y embarcaciones como medios de transporte.
Además, Batata no es un territorio desconocido para las instituciones: allí funciona una institución educativa oficial con varias subsedes, según documentación de la Secretaría de Educación de Córdoba.
Y hay un antecedente que aumenta los interrogantes: en mayo de 2026 se reportó una controversia por la construcción de dos puentes en el propio corregimiento de Batata, obras cuya inversión fue señalada en más de $6.000 millones y que fueron objeto de cuestionamientos por su ubicación en un predio privado.
Mientras las administraciones muestran inversiones, obras y programas, la denuncia de estos niños exige una respuesta concreta y urgente: transporte escolar seguro y condiciones dignas para llegar al colegio.
La Alcaldía, la Gobernación y las entidades nacionales competentes deben explicar qué solución existe para estos estudiantes, quién tiene la responsabilidad y en qué plazo se garantizará un paso seguro.
Aquí la discusión no debería ser de colores políticos. Estamos hablando de niños que simplemente quieren llegar vivos y seguros a estudiar.