“Se acabó la alcahuetería”: Abelardo ordena quitar televisores, abanicos y hasta tomas de las cárceles
Televisores, ventiladores, parlantes, estufas y hasta tomacorrientes están siendo desmontados de las cárceles del país. Bajo directrices del presidente Abelardo De La Espriella, el Inpec intensificó los operativos para retirar elementos que, según las autoridades, no deberían estar en manos de los privados de la libertad y reforzar el control dentro de los centros penitenciarios.
Las requisas también han dejado una fuerte cantidad de incautaciones. De acuerdo con el balance entregado, los procedimientos han permitido retirar 688 dispositivos móviles, 16,4 kilos de sustancias ilícitas, 908 litros de licor y 716 armas blancas, elementos que evidencian los desafíos de seguridad que persisten detrás de los muros.
La ofensiva busca cerrar espacios para actividades ilegales y acabar con comodidades que el Gobierno considera privilegios dentro de las cárceles. Los guardias penitenciarios vienen inspeccionando los establecimientos y desmontando instalaciones y objetos no autorizados como parte del endurecimiento de los controles.
El presidente De La Espriella resumió la nueva línea con una advertencia directa: “Mi directriz ha sido clara: reforzar todas las medidas para acabar tanta alcahuetería y garantizar que la cárcel sea para cumplir la condena”. La apuesta ahora estará en mantener los controles y evitar que los elementos retirados vuelvan a ingresar a los centros penitenciarios.