Montería despidió entre lágrimas al padre “Pascual”, un sacerdote que dejó huella en el departamento
Con una Catedral San Jerónimo colmada de fieles, Montería le dio el último adiós al padre Pascual Martínez, recordado por generaciones de cordobeses por su humildad, su vocación de servicio y el profundo vínculo que construyó con las comunidades rurales del departamento.
El silencio, las oraciones y las lágrimas marcaron este lunes la despedida del padre Pascual Martínez, conocido cariñosamente como “Pascualito”, durante la misa exequial celebrada en la Catedral San Jerónimo de Montería y presidida por el obispo de la Diócesis, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya.
A la ceremonia asistieron sacerdotes, familiares, amigos y cientos de fieles llegados de distintos municipios de Córdoba, especialmente de la región del Betancí y del área rural de Montería, donde el sacerdote desarrolló gran parte de su labor pastoral y dejó una huella imborrable entre las comunidades.
Aunque era oriundo de Cuba, el padre Pascual encontró en Montería el lugar donde consolidó su vocación. Llegó inicialmente a Medellín para estudiar Teología y más tarde fue ordenado sacerdote en la Catedral San Jerónimo, desde donde inició un ministerio que dedicó por completo a la Diócesis de Montería y al acompañamiento espiritual de miles de familias cordobesas.
Con su partida, la Iglesia Católica despide a un hombre que convirtió el servicio, la sencillez y la cercanía con la gente en el sello de toda una vida. Su legado permanecerá en la memoria de quienes encontraron en el padre “Pascualito” un guía espiritual, un consejero y un amigo.