Agujas, hilos e historias: 54 mujeres transformaron sus vivencias en arte a través del bordado en zona rural
Las historias de vida de 54 mujeres de la vereda El Vidrial, en Montería, dejaron de ser solo recuerdos para convertirse en obras de arte. A través de un proceso que unió el bordado y la escritura creativa, las participantes plasmaron sus experiencias en piezas textiles que hoy conservan su memoria, fortalecen su liderazgo y visibilizan el papel de la mujer en la construcción de comunidad.
Lo que comenzó como un taller de bordado y escritura terminó convirtiéndose en un espacio para sanar, crear y preservar la memoria. En la vereda El Vidrial, 54 mujeres dieron vida a sus historias personales a través de hilos, telas y palabras, en una iniciativa que también fortaleció el liderazgo y el talento comunitario.
Durante varias jornadas de formación, mujeres de la vereda El Vidrial, en zona rural de Montería, participaron en el proyecto “Tejedoras de Historias: Bordando Memorias”, una experiencia que unió el arte, la escritura creativa y el bordado como herramientas para expresar emociones y convertir las vivencias de cada participante en obras con un profundo valor humano.
La iniciativa fue desarrollada por la Fundación El Hogar de Tota, representada por Natalia García, en alianza con la Fundación Artes de Lara, liderada por Yennilyn Lara. Ambas organizaciones hacen parte de la Red Nacional de Mujeres Artistas de Colombia y promovieron un proceso de formación enfocado en la creación artística y la construcción de memoria colectiva.
A lo largo de los encuentros, las participantes aprendieron técnicas de bordado y escritura narrativa, plasmando en cada pieza textil recuerdos, experiencias y relatos de vida. El proceso no solo permitió descubrir nuevos talentos, sino también fortalecer habilidades personales, impulsar liderazgos comunitarios y convertir el arte en una forma de conservar la memoria de sus comunidades.
Uno de los aspectos más emotivos del proyecto fue la participación de varias madres que asistieron acompañadas por sus hijos pequeños. En el evento de cierre, los niños también hicieron parte de la actividad, reflejando cómo el aprendizaje, la creatividad y la construcción de memoria pueden convertirse en una experiencia compartida entre generaciones.
Más allá de las telas y los hilos, “Tejedoras de Historias: Bordando Memorias” dejó una huella en las participantes, demostrando que el arte también puede ser una herramienta para fortalecer la identidad, dignificar las experiencias de las mujeres y mantener vivas las historias que hacen parte del tejido social de las comunidades rurales de Montería.