Opinión

A las madres cordobesas: el corazón que sostiene nuestra tierra

Por : Fabián Lora Méndez

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En Córdoba hay una fuerza silenciosa que mueve hogares, barrios y comunidades enteras. No aparece en los discursos ni suele ocupar los titulares, pero está
presente desde antes del amanecer hasta entrada la noche. Esa fuerza tiene nombre: las madres cordobesas.

Son ellas las que madrugan en Montería para dejar listo el desayuno antes de salir a trabajar. Las que toman una moto, un bus o caminan largas cuadras bajo el sol para llevar el sustento a casa. Las que venden en una tienda, atienden un negocio, trabajan en el campo, emprenden desde cero o hacen milagros con lo poco para que a sus hijos nunca les falte un plato de comida ni una palabra de aliento.

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La madre monteriana tiene algo especial: una mezcla de carácter, nobleza y resistencia que se siente en cada barrio y en cada corregimiento. Está la madre que saca adelante sola a sus hijos; la que no se rinde, aunque la vida le haya golpeado duro; la que espera despierta hasta que todos lleguen bien a casa; la que ora en silencio cada noche pidiéndole a Dios protección para su familia.

También están esas madres campesinas de Córdoba que trabajan la tierra mientras crían hijos honestos y soñadores. Las madres que, aun en medio de dificultades económicas, inseguridad o incertidumbre, siguen encontrando fuerzas para sonreír y seguir adelante.

Aquí en esta nuestra tierra sabemos que una madre no solo cuida un hogar, porque una madre cordobesa sostiene generaciones enteras. Enseña valores, respeto, fe y ganas de salir adelante, y muchas veces renuncia a sus propios sueños para que sus hijos puedan cumplir los suyos. ¡Muchas berracas!
Por eso, este Día de la Madre no puede quedarse solo en flores o celebraciones.

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Vamos a convertirlo en gratitud sincera. En reconocimiento verdadero para esas mujeres que han sido el refugio de miles de familias monterianas y cordobesas.

A las madres de los barrios de Montería, de Cereté, Lorica, Sahagún, Montelíbano, Tierralta, Chinú, Ciénaga de Oro, Valencia, Puerto Escondido, San Pelayo, Valencia, Chimá, Los Córdobas, Ayapel, Canalete, Buenavista, Cotorra, Moñitos, Planeta Rica, San Carlos y cada rincón de Córdoba: gracias. Gracias por su valentía.

Gracias por no rendirse. Gracias por amar incluso en los días difíciles.

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¡Merecen todo lo bueno!

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