La emergencia por las inundaciones en Córdoba no solo deja miles de damnificados, sino también un fuerte choque institucional entre el Gobierno Nacional y las autoridades departamentales.
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El director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, Carlos Carrillo, salió al paso de las críticas del gobernador Erasmo Zuleta Bechara, quien había denunciado falta de articulación en la fase de recuperación tras la emergencia que ha afectado a más de 200 mil personas en el departamento.
Zuleta cuestionó la exclusión de autoridades locales en reuniones clave, advirtiendo que esta situación podría debilitar la efectividad de los planes de reconstrucción. Sin embargo, Carrillo rechazó estos señalamientos y defendió el modelo de gestión desde el nivel central.
“La UNGRD coordina el sistema nacional, no administra fondos de manera directa. Estamos comprometidos con un proceso transparente”, aseguró Carrillo, marcando distancia con administraciones anteriores señaladas por escándalos de corrupción.
El plan de recuperación, que podría extenderse hasta por dos años, contempla inversiones millonarias para atender la emergencia y avanzar en la reconstrucción de las zonas afectadas.
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Imagen – director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Carlos Carrillo
En paralelo, desde la Gobernación de Córdoba se impulsa una “donatón” nacional para apoyar a más de 80 mil familias damnificadas, en medio de una crisis que sigue golpeando con fuerza a distintas comunidades.
Este cruce de posturas genera preocupación, ya que la falta de coordinación entre los niveles nacional y territorial podría traducirse en retrasos en la ejecución de proyectos, en un momento donde la respuesta oportuna resulta clave para evitar que la emergencia se prolongue.