Irán amenaza con nuevas armas mientras Teherán sufre ataque a gran escala
La séptima jornada del conflicto iniciado por Estados Unidos e Israel contra Irán comenzó con una serie de ataques sobre Teherán, Líbano y algunos países del Golfo Pérsico. El Ejército de Israel anunció una nueva oleada de bombardeos “a gran escala” sobre la capital iraní, mientras medios locales reportaron fuertes explosiones en varios puntos de la ciudad. Por su parte, Israel aseguró haber interceptado ataques provenientes de Irán, incluidos drones, sin que hasta ahora se conozcan víctimas.
El general de brigada Ali Mohammad Naeini, portavoz de la Guardia Revolucionaria iraní (IRGC), advirtió que las ofensivas ejecutadas hasta ahora solo representan “una fracción” de la capacidad militar de Irán. Naeini afirmó que el país está preparado para un conflicto prolongado y que desplegará próximamente nueva generación de armamento estratégico que aún no se ha usado a gran escala.
La tensión también se expandió al Golfo Pérsico, donde Arabia Saudí, Catar y Kuwait interceptaron varios misiles y drones dirigidos a bases militares estratégicas, incluidas instalaciones estadounidenses. En el Líbano, bombardeos alcanzaron el sur y el este del país, así como barrios periféricos de Beirut, ante órdenes de evacuación emitidas por Israel para prevenir daños mayores.
Estados Unidos informó que los ataques de misiles de Irán se redujeron en un 90 % y los de drones en un 83 %, mientras sus fuerzas atacaron un buque portaviones de drones en aguas iraníes. El presidente Donald Trump elogió la efectividad de las fuerzas estadounidenses y afirmó que la infraestructura militar iraní ha sido diezmada, pidiendo a la población no preocuparse por las posibles represalias.
El conflicto se ha extendido también al Índico, luego del torpedeo de un buque iraní frente a Sri Lanka, donde continúan las operaciones de rescate. En el plano diplomático, el Congreso de Estados Unidos rechazó la resolución que buscaba frenar la intervención militar de Trump, mientras India y otros países buscan gestionar las repercusiones del conflicto sobre el comercio marítimo y energético internacional.