Putin se ofrece como mediador para “restablecer la calma en Oriente Medio”

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, sostuvo una ronda de conversaciones telefónicas con líderes de países árabes del Golfo en medio de la creciente tensión regional tras la denominada Operación Furia Épica lanzada por Estados Unidos e Israel contra el régimen de Irán. Según informó el Kremlin, el mandatario ruso ofreció utilizar los vínculos de Moscú con Teherán para ayudar a “restablecer la calma en Oriente Medio”.
En llamadas con los líderes de Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Arabia Saudita y Qatar, Putin cuestionó los ataques occidentales, que Moscú calificó como una “agresión no provocada”. De acuerdo con la versión oficial rusa, durante la conversación con el presidente emiratí Mohammed bin Zayed Al Nahyan, el jefe del Kremlin se ofreció a actuar como canal para transmitir inquietudes regionales frente a los bombardeos. En varios de los contactos, “ambas partes enfatizaron la necesidad de un alto el fuego inmediato y el retorno al proceso político y diplomático”.
Putin se ofrece como mediador en guerra
El Kremlin también señaló que, en su diálogo con el emir de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad al-Thani, se expresó preocupación por la posible ampliación del conflicto y el riesgo de que más países se involucren. Asimismo, Putin comunicó al rey de Baréin, Hamad bin Isa Al Khalifa, que Rusia está dispuesta a contribuir a la estabilización regional, mientras que el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, habría considerado que Moscú puede desempeñar un papel relevante debido a sus relaciones tanto con Irán como con los Estados del Golfo.
La postura rusa se produce en un escenario complejo para el Kremlin, que mantiene una asociación estratégica con Teherán, pero al mismo tiempo busca no tensar su relación con Washington en medio de negociaciones sobre Ucrania. “Tenemos nuestros propios intereses que debemos proteger, y está en nuestro interés continuar estas negociaciones (sobre Ucrania)”, afirmó el portavoz presidencial Dmitri Peskov, subrayando el delicado equilibrio diplomático que Moscú intenta sostener.