¡Murieron abrazados! La historia de dos hermanos que el agua no logró separar
M. Pacheco12 febrero, 2026Última actualización: 12 febrero, 2026
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La furia del invierno dejó una herida profunda en la vereda La Cansona, en el corregimiento de Bongamella, jurisdicción de San Pelayo. Las lluvias que se intensificaron desde el 1 de febrero y alcanzaron su punto más crítico, el día 9 transformaron el paisaje en un escenario de devastación, donde el agua no solo arrasó viviendas, cultivos y ganado, sino que también cobró la vida de dos hermanos campesinos cuya historia ha conmovido a toda la región.
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José Miguel y José Alfonso López Doria eran hombres de campo, unidos por la sangre y por una vida compartida entre la ganadería, la tierra y los caballos. Inseparables en el trabajo y en la cotidianidad, permanecían juntos en su finca, cuidando lo poco que les había dejado la creciente. Cuando la corriente amenazó con llevarse su ganado, decidieron enfrentar el agua, no por ambición, sino por el arraigo y la responsabilidad que caracteriza al campesino con lo suyo.
Dos hermanos que el agua no logró separar
Testigos relataron que, cuando la fuerza del caudal se volvió incontenible, uno de los hermanos comenzó a ceder ante la corriente. En ese momento decisivo, el otro intentó sostenerlo, negándose a soltar su mano pese al riesgo evidente. Ese último gesto de auxilio selló su destino: el agua terminó llevándoselos juntos, como habían vivido siempre, unidos hasta el final.
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Hoy, el silencio pesa sobre La Cansona y sobre una familia rota por la pérdida. José Miguel deja a su esposa y a dos hijos pequeños, mientras la comunidad llora a dos jóvenes trabajadores, humildes y solidarios. En medio de una emergencia que deja cifras y balances, la historia de los hermanos López Doria se levanta como un recordatorio doloroso y humano: la corriente fue implacable, pero no pudo separar un lazo fraterno que ya es memoria viva en el corazón de Montería y del pueblo campesino.