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Café, chocolates y ponchos: así quiere Petro conquistar a Trump

El presidente Gustavo Petro aterrizó en Washington con una diplomacia que se puede probar y tocar. En lugar de informes y presentaciones, llevó una ancheta cargada de café de especialidad y chocolates de exportación, cultivados por más de 20.300 familias que participan en el programa de sustitución de cultivos en Argelia, Cauca, una región históricamente ligada a la coca. El mensaje es claro: Colombia quiere mostrar que la transición de economías ilícitas a legales tiene frutos tangibles.

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Los productos elegidos para la delegación no son casualidad. Los chocolates, bajo la marca ‘Peace Chocolates’, y el café denominado ‘Café de la Sustitución’, simbolizan la apuesta del Gobierno por la paz y el desarrollo rural. Acompañan la entrega un poncho artesanal de Nariño y canastos de fibra de palma de Werregue hechos por indígenas del Chocó, un guiño a la diversidad y riqueza cultural del país. La atención al detalle refleja que la diplomacia colombiana busca impactar tanto con sabor como con significado.

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No solo Trump fue el destinatario: la primera dama Melania Trump, la portavoz Caroline Leavitt, Marco Rubio y JD Vance también recibieron obsequios cuidadosamente seleccionados. La estrategia de Petro es doble: mostrar avances concretos en sustitución de cultivos y enviar un mensaje político en un momento en que el Departamento de Estado ha cuestionado la efectividad de la estrategia de seguridad y la expansión de grupos ilegales en Colombia.

La reunión ocurre un año después de tensiones que casi derivan en una guerra arancelaria. El 26 de enero de 2025, Petro no autorizó la entrada de dos vuelos con migrantes desde Estados Unidos, denunciando un “trato indigno” hacia los colombianos. Aunque el conflicto se resolvió rápidamente, dejó una herida latente en la relación bilateral, que continuó tensa durante los meses siguientes.

Más allá de la diplomacia con sabor a chocolate, los dos mandatarios mantienen diferencias profundas en cooperación antidrogas y política regional, incluyendo los ataques en Caracas del 3 de enero donde Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron capturados. Con este gesto, Petro no solo entrega regalos: intenta endulzar las tensiones y recordar que la paz y la seguridad también se construyen con resultados visibles en el terreno.

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