Nieve y hielo obligan a cancelar más de 10.700 vuelos en Estados Unidos
La ola de frío extremo que azota a Estados Unidos volvió a poner en jaque al sistema aéreo del país. Más de 10.700 vuelos fueron cancelados y miles más registraron retrasos este domingo 25 de enero, como consecuencia de las intensas tormentas invernales que han afectado a gran parte del territorio nacional.
La combinación de nieve, aguanieve y lluvia helada obligó a los principales aeropuertos del país a suspender operaciones de manera preventiva, generando un efecto dominó en la movilidad aérea. De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, el fenómeno climático impacta a más de la mitad de la población estadounidense, desde las Montañas Rocosas del sur hasta Nueva Inglaterra, con acumulaciones de nieve que oscilan entre 30 y 60 centímetros en ciudades como Washington, Nueva York y Boston.
Según el portal especializado FlightAware, este nivel de cancelaciones representa uno de los más altos registrados desde la pandemia, evidenciando la magnitud de la emergencia climática.
Uno de los aeropuertos más afectados fue el Aeropuerto Nacional Ronald Reagan de Washington, donde la administración confirmó la cancelación total de los vuelos de salida durante la jornada. La situación se repitió en otros grandes terminales aéreos del país.
Las principales aerolíneas también reportaron cifras alarmantes. American Airlines canceló más de 1.400 vuelos, lo que equivale al 46 % de su operación diaria. Delta Air Lines suspendió cerca de 1.300 vuelos, mientras que Southwest Airlines reportó más de 1.260 cancelaciones. Por su parte, United Airlines anuló alrededor de 900 vuelos, y JetBlue canceló más de 570, lo que representa aproximadamente el 71 % de sus trayectos programados.
Expertos advierten que la normalización del sistema tomará varios días. Vikrant Vaze, profesor de Dartmouth y especialista en logística de aviación comercial, explicó que los efectos de estas cancelaciones se extenderán incluso a zonas no impactadas directamente por el clima.
“Los retrasos en cascada afectan a viajeros en todo el país. La capacidad de recuperación dependerá de la estructura de red de cada aerolínea y de cómo manejen estas interrupciones masivas”, señaló el académico.
Mientras tanto, para miles de pasajeros, la cancelación de vuelos se ha convertido en una verdadera odisea, marcada por el frío extremo y la incertidumbre. “No puedo decir que esté decepcionada. Había considerado posponer el viaje por el clima gélido”, expresó una pasajera que esperaba volar desde Michigan hacia Florida.
Ante el panorama, las autoridades aeronáuticas anunciaron que continuarán aplicando medidas especiales de seguridad, priorizando la protección de pasajeros y tripulaciones mientras persistan las condiciones meteorológicas adversas.