Emisión histórica de deuda y factores externos impulsan la caída del dólar al inicio de 2026
La entrada de divisas por bonos del Gobierno, el diferencial de tasas de interés, las remesas y el entorno político explican el fortalecimiento del peso colombiano.
El mercado cambiario colombiano arrancó el 2026 con un peso fortalecido frente al dólar. El pasado 14 de enero, la divisa estadounidense cerró en $3.655,01, registrando una caída superior a los $8 frente a la Tasa Representativa del Mercado (TRM), y ubicándose por debajo de la barrera de los $3.700, un nivel que no se observaba desde meses atrás.
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Uno de los factores determinantes de este comportamiento fue la reciente colocación de bonos de deuda externa del Gobierno Nacional por cerca de US$4.950 millones, la más grande en la historia del país. Analistas coinciden en que esta operación generó una fuerte expectativa de entrada de dólares, lo que presionó a la baja la cotización de la divisa.
Laura Clavijo, directora de Investigaciones Económicas de Bancolombia, explicó que si bien existen razones estructurales que vienen debilitando al dólar a nivel global, en las últimas jornadas “ha primado el efecto de apreciación fuerte sobre la tasa de cambio por cuenta de la emisión de bonos externos por cerca de US$5.000 millones”.
En la misma línea, Germán Cristancho, gerente de Investigaciones Económicas y Estrategia de Davivienda Corredores, señaló que los inversionistas perciben que el Ejecutivo ha realizado ventas significativas de dólares y anticipan que una parte de esos recursos se convertirá en pesos, incrementando la oferta de divisas en el mercado local.
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Aunque los expertos aclaran que los recursos provenientes de la emisión aún no han sido monetizados y que no todo ese capital ingresará al país —debido a compromisos internacionales del Estado—, la expectativa de su llegada ha sido suficiente para influir en el comportamiento del mercado cambiario.
A este fenómeno se suman otros factores que refuerzan la tendencia a la baja del dólar. Entre ellos, el amplio diferencial de tasas de interés entre Colombia y Estados Unidos, que podría ampliarse ante la posibilidad de que el Banco de la República deba ajustar su política monetaria tras el incremento del 23,7% del salario mínimo para 2026.
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Asimismo, el buen desempeño de las remesas ha fortalecido la oferta de dólares en la economía. En los últimos dos meses, estos ingresos han superado incluso a las exportaciones de petróleo, aportando mayor liquidez en divisas al país.
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Otro elemento que sigue de cerca el mercado es la incertidumbre frente a un eventual decreto que obligue a las administradoras de fondos de pensiones a repatriar parte de sus inversiones en el exterior, lo que implicaría una entrada adicional de dólares y mayor presión a la baja sobre la tasa de cambio.
De acuerdo con Cristancho, esta combinación de variables locales ha logrado contrarrestar factores que tradicionalmente presionarían al alza el dólar, como los elevados niveles de inflación, el déficit comercial y la compleja situación fiscal del país.
Clavijo añadió que varios países de América Latina están mostrando señales de un retorno a políticas más promercado en medio de procesos electorales, lo que ha despertado mayor interés de los inversionistas internacionales y se ha traducido en un incremento de los flujos de capital hacia la región, incluido Colombia.
Con este panorama, los analistas coinciden en que, en el corto plazo, resulta complejo apostar por una fuerte subida del dólar, aunque advierten que el comportamiento futuro de la tasa de cambio dependerá de la evolución de las variables fiscales, monetarias y políticas tanto a nivel local como internacional.