“Por favor, libérenlos”: familias de policías secuestrados por el ELN envían emotivo mensaje de fin de año
Mientras el 2025 llega a su fin, las familias de los uniformados secuestrados por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) lanzan un llamado de esperanza y solidaridad para que sus seres queridos regresen a casa. A través del programa de YouTube Las voces del secuestro con Jouseph Aly Hoyos, hijos, esposas y padres de los retenidos compartieron conmovedores mensajes dirigidos tanto a los secuestrados como a los miembros del grupo guerrillero.
Entre los cuatro funcionarios aún en poder del ELN están Jesús Antonio Pacheco Oviedo y Rodrigo Antonio López Estrada, del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), secuestrados en mayo; y el subintendente Franque Esley Hoyos Murcia y el patrullero Yordin Fabián Pérez Mendoza, de la Dijín, retenidos en julio.
En sus mensajes, los familiares expresaron el dolor por la ausencia, la fe que los sostiene y la esperanza de un reencuentro. María Alejandra Díaz, esposa de Jesús Pacheco, pidió a su esposo mantenerse fuerte y confió en que Dios los ayudará a reunirse. Sus hijos también enviaron palabras de amor y aliento, recordando la importancia de no perder la esperanza.
De manera similar, Yariel, esposa de Rodrigo López, y sus hijos enviaron un mensaje lleno de fe y fuerza: “Yo lo declaro con fe: vas a regresar a mis brazos. Tu vida es muy valiosa para nosotros y tu presencia es irremplazable”, afirmó. Por su parte, Alba María Murcia y Alejandra Zanabria, familiares de Franque Hoyos, destacaron la unión familiar y el compromiso de seguir luchando por su liberación.

La familia de Yordin Pérez también se dirigió a él con palabras de cariño y fortaleza, solicitando al ELN un gesto de buena voluntad para iniciar el 2026 juntos. “Mi corazón dice que te necesito mucho… Por favor, le pido al ELN que nos permitan tener un mensaje de mi hermano y del resto de sus compañeros, y que lo liberen”, expresó Vanesa Pérez, hermana del patrullero.
Estos mensajes se convierten en un recordatorio del sufrimiento que genera el secuestro y del valor de la esperanza, al tiempo que instan a la guerrilla a respetar la vida de los uniformados y permitir su regreso seguro con sus familias.