¿Qué es el salario mínimo vital y cómo influirá en el aumento de 2026?
A pocos días de que venza el plazo legal para definir el salario mínimo de 2026, el país sigue a la expectativa de la decisión que tomará el presidente Gustavo Petro, luego de que la mesa de concertación entre empresarios y centrales obreras no lograra un acuerdo. Conforme a la Ley 278 de 1996, el mandatario tiene hasta el 30 de diciembre para fijar el incremento por decreto y ya anticipó que, por primera vez, el ajuste se basará en el concepto de salario mínimo vital y móvil, alineado con los estándares de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Este enfoque busca ir más allá del aumento tradicional y garantizar que el ingreso de los trabajadores permita cubrir efectivamente la canasta básica. De acuerdo con cifras presentadas por la OIT y expuestas por el jefe de la Oficina de Cooperación y Relaciones Internacionales del Ministerio de Trabajo, Diego Garzón, el costo mínimo para cubrir alimentación, vivienda, servicios públicos, salud, educación y otros gastos esenciales en un hogar de cuatro personas asciende a COP 2.982.960. Considerando que, en promedio, hay 1,5 asalariados por familia, el salario neto mínimo vital se ubicaría en COP 1.988.640, muy por encima del salario mínimo vigente.
Salario mínimo vital
Desde esta óptica, el Gobierno y las centrales obreras sostienen que el ingreso básico actual no alcanza los estándares mínimos de bienestar definidos por organismos internacionales. En ese contexto, el presidente Petro defendió los incrementos de los últimos años y aseguró que la política salarial de su gobierno seguirá profundizándose: “ha subido y va a subir más. Este es el cambio y quiere decir que hay más riqueza para el pueblo trabajador de Colombia porque ese 17,7 % también es cerca de cuatro veces lo que subió entre 2015 y 2018 cuando tuvo un aumento de 4,7 %”.
El debate, sin embargo, mantiene divididas a las partes. Mientras los gremios empresariales advierten que un alza elevada podría presionar la inflación y afectar el empleo, los sindicatos sostienen que un mayor salario fortalece el consumo y dinamiza la economía. Una postura intermedia fue planteada por el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, quien llamó a equilibrar beneficios y riesgos: “El beneficio asociado a los ingresos de las personas que ganan el mínimo… también implica unos retos importantes para la consecución de la meta de inflación”. En este escenario, la decisión final del Gobierno no solo definirá el salario de millones de trabajadores, sino también el rumbo económico del país en 2026.