Sarah Mullally, primera mujer en ser arzobispa de Inglaterra

Por primera vez en casi cinco siglos de historia, la Iglesia de Inglaterra tendrá al frente a una mujer. Este viernes, Sarah Mullally, actual obispa de Londres, fue nombrada arzobispa de Canterbury, el cargo más alto dentro del anglicanismo. Su designación, aprobada por el rey Carlos III tras la recomendación del Colegio de Cánones de la Catedral de Canterbury, marca un punto de inflexión en la institución religiosa.
Mullally, de 63 años, madre de dos hijos y exenfermera, llega al cargo en reemplazo de Justin Welby, quien dimitió en noviembre de 2024 tras la polémica generada por su manejo de un escándalo de abusos sexuales en la Iglesia. Ordenada sacerdotisa en 2004, Mullally hizo historia también en 2018 al convertirse en la primera mujer en ocupar el obispado de Londres, uno de los más influyentes del Reino Unido.
En su primer discurso como arzobispa, pronunciado desde la Catedral de Canterbury, la líder anglicana aseguró que asume el reto con serenidad y compromiso:
“Siento paz y confianza en Dios. Mi prioridad será fomentar una cultura de seguridad y transparencia. Como Iglesia, con demasiada frecuencia hemos fallado en reconocer o tomar en serio los abusos de poder en todas sus formas”.
El primer ministro británico, Keir Starmer, celebró el nombramiento, destacando el papel de la Iglesia en la vida nacional:
Con más de 20 millones de fieles y una creciente representación femenina en su jerarquía —más de 40 de los 108 obispos son mujeres—, la Iglesia de Inglaterra vive un momento de renovación y apertura que redefine su liderazgo y su papel en la sociedad contemporánea.