Suspenden la última etapa de la Vuelta a España por protestas propalestinas

La Vuelta a España concluyó de manera abrupta este domingo tras la suspensión de la última etapa en Madrid, a raíz de la irrupción de manifestantes propalestinos en distintos tramos del recorrido. Ni el despliegue de 1.500 agentes logró evitar que el pelotón se viera obligado a detenerse frente al Palacio Real, cuando aún faltaban 43 kilómetros para la meta.
La organización había intentado reducir riesgos modificando parcialmente la ruta, pero los manifestantes bloquearon accesos clave como Gran Vía, Paseo del Prado y Atocha. En esos puntos se produjeron cargas policiales y enfrentamientos, mientras los ciclistas eran escoltados hacia sus vehículos y hoteles, sin posibilidad de terminar la competencia como estaba previsto.
El danés Jonas Vingegaard fue proclamado campeón de la edición 2025 tras su triunfo en la etapa de la Bola del Mundo el sábado. Sin embargo, no pudo recibir el jersey rojo ni subir al podio por la cancelación de la ceremonia final. “Entiendo lo que está pasando y por qué protestan. Ojalá lo hubieran hecho en otro sitio”, señaló el corredor al medio danés Feltet.
Las movilizaciones estuvieron dirigidas contra la presencia del equipo Israel-Premier Tech y como rechazo a la ofensiva militar en Gaza. Miles de personas ocuparon el centro de Madrid con banderas palestinas, pancartas y kufiyas. La vicepresidenta Yolanda Díaz respaldó la protesta a través de la red Bluesky, mientras que la ministra de Sanidad, Mónica García, celebró la cancelación como un acto de solidaridad con Palestina.
El episodio generó una fuerte reacción política. Desde la oposición, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, responsabilizó al Ejecutivo de permitir que “la violencia haya vencido al deporte”. Isabel Díaz Ayuso calificó lo ocurrido como “kale borroka alentada por Sánchez y sus ministros”, mientras que Alberto Núñez Feijóo acusó al Gobierno de “permitir e inducir la no finalización de la Vuelta”. Vox, por su parte, denunció mensajes “incendiarios” por parte del Ejecutivo.
Las críticas también llegaron desde el exterior. El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, calificó lo sucedido como “vergüenza para España” y acusó a Pedro Sánchez de incitar las protestas. Ayuso, en la misma línea, advirtió que lo ocurrido debilita la confianza en la capacidad de España para organizar eventos deportivos internacionales sin tensiones políticas, y sostuvo que la Vuelta “debe estar blindada como una cita de interés general que proyecta la imagen del país al mundo”.