ICBF lamenta la muerte de Valeria Afanador y expresa solidaridad con su familia
El viernes 29 de agosto fue hallado el cuerpo sin vida de Valeria Afanador, una niña de 10 años con síndrome de Down que había sido reportada como desaparecida hace 18 días en Cajicá. El caso, que generó gran conmoción en el país, continúa bajo investigación para esclarecer las circunstancias de su muerte.
El hallazgo se produjo en una zona cercana al río Frío. Según informó el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, el sector donde fue encontrado el cuerpo ya había sido inspeccionado previamente por los equipos de búsqueda, lo que ha despertado interrogantes sobre el momento en que la menor fue dejada en el lugar.
Pronunciamiento del ICBF
Tras la confirmación del fallecimiento, la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Astrid Cáceres, expresó su solidaridad con la familia y aseguró que la entidad brindará acompañamiento psicosocial a los seres queridos de la menor.
“La bella Valeria, como la tenemos registrada en la búsqueda, es realmente una pérdida irreparable para su familia. Nos solidarizamos con ellos no solo como sistema nacional de bienestar familiar, sino también como madre”, declaró Cáceres.
La funcionaria recalcó que este caso exige una investigación exhaustiva para garantizar justicia y verdad.
Gobernación pide esclarecer el caso
El gobernador Jorge Emilio Rey lamentó el desenlace e insistió en que las autoridades seguirán trabajando para esclarecer los hechos.
“Con profunda tristeza y dolor de padre, informamos que, después de 18 días de intensa búsqueda, la niña Valeria Afanador fue encontrada sin vida en una zona contigua al río Frío. Este caso no quedará en la impunidad”, señaló.
Conmoción en la comunidad
La desaparición y posterior hallazgo de Valeria ha generado consternación en Cajicá y en todo el país. Autoridades judiciales y organismos de investigación avanzan en la recolección de pruebas para establecer lo ocurrido y dar respuestas a la familia.
La comunidad ha expresado su indignación y dolor por el caso, que se ha convertido en símbolo de la necesidad de fortalecer los protocolos de búsqueda y protección a los menores de edad en Colombia.