Teología del trabajo y teogerencia: Ser líder es ser sal de la tierra y luz del mundo, inspiración para sus semejantes y ejemplo a seguir
Por : Albeiro Manuel Cabrales Martínez
En el evangelio según San Mateo 5, 13-16, en el contexto de las Bienaventuranzas, se muestra a Jesucristo instruyendo a sus discípulos y a sus seguidores, y les da cátedra sobre la
necesidad de ser sal de la tierra y luz del mundo, para el bien de la sociedad.
¿En el ámbito corporativo, quiénes son las personas que deben dar ejemplo con su buen comportamiento? En principio, la respuesta es evidente; todos los miembros que conforman
una organización empresarial deben dar ejemplo de su buen actuar. Lo anterior, es totalmente cierto. No obstante, es innegable afirmar que primeramente el buen actuar y el ejemplo, lo deben dar los líderes empresariales, es decir, aquellas personas que tienen la responsabilidad de dirigir y orientar personas y concretar la consecución de objetivos y metas de forma concreta. Si no es así, entonces como se dice coloquialmente; ¡apague y vámonos!
Ser líder implica asumir una posición, asumir el ejercicio de una autoridad y también asumir con gallardía una responsabilidad social, llamada a ser impecable.
Gran reto y responsabilidad personal, social y comunitaria el de los líderes empresariales, al tener la imperiosa tarea de ser luz para el mundo y ejemplo para sus semejantes. En este punto es conveniente tener la suficiente claridad, del porqué un líder empresarial debe ser ejemplo para los demás. Y es que cuando un ser humano siente, piensa, habla y actúa de forma idónea y acorde a sus responsabilidades sociales y empresariales, inmediatamente se convierte en un faro inspirador, que ilumina a quienes tiene a su lado.
Apreciado líder empresarial, ¿Desea usted ser un líder que sea ejemplo e inspiración para los otros? Si su respuesta es sí, entonces debe revisar de forma detallada todo su ser con una mirada integral, y tomar contacto con las dimensiones de su ser que efectivamente puedan ser o son un importante insumo para el crecimiento positivo de los demás. Y de igual forma, debe revisarse e identificar aquellos aspectos de su vida, que no aportan significativamente al crecimiento de los demás seres humanos. Es también ser sal de la tierra, en el sentido de ser esencia y otorgar sabor positivo al contexto en el cual el líder se mueve.
Si usted como líder es consciente que tiene facetas que son luz e inspiración para el conglomerado social, entonces usted debe ser y hacerse visible y mostrarse, pero no para
alimentar su ego. Contrariamente, es mostrarse para ayudar, para ser luz, para inspirar a los demás.
Sea que el líder empresarial identifique en su ser, aspectos negativos y aspectos positivos, en ambas situaciones se requiere una buena dosis de humildad. Humidad para reconocer sincera e internamente en su ser, los aspectos de su vida que debe mejorar para ser un genuino líder empresarial iluminador e inspirador. Humildad para reconocer que tiene elementos que de verdad ayudan al crecimiento de los demás, y tener la suficiente claridad mental y espiritual, que en este punto no se trata de alimentar excesivamente la autoestima, sino, que aquí la tarea es aportar al crecimiento comunitario.