Nuevo ministro de Trabajo enfrenta acusación por tráfico de influencias

El recién nombrado ministro de Trabajo, Antonio Sanguino Páez, fue imputado en octubre de 2024 por la Fiscalía por el delito de tráfico de influencias de servidor público. Según las investigaciones, Sanguino habría gestionado el nombramiento de un allegado como gerente del Hospital de Usme cuando era concejal de Bogotá, interviniendo ante el entonces alcalde y el secretario de Salud. Aunque negó los cargos, la Fiscalía ya presentó el escrito de acusación y se espera la fecha de la audiencia.
Las pruebas indican que, tras la designación, Sanguino habría influido en la adjudicación de un contrato de construcción de la nueva sede del hospital, valorado en 15.020 millones de pesos, a un contratista específico. A cambio, el adjudicatario habría pactado una comisión del 10 % del valor total del contrato como retribución por su intermediación.
Antonio Sanguino ha tenido una trayectoria política destacada, desde su participación en la Corriente de Renovación Socialista (CRS), una disidencia del ELN que abandonó las armas en 1994, hasta su cargo como senador por la Alianza Verde y jefe de Gabinete de la Alcaldía de Bogotá. Sin embargo, su carrera ha estado marcada por investigaciones de presunta corrupción, incluyendo señalamientos de exigir sobornos a contratistas y su vinculación al escándalo de corrupción en la Universidad Distrital.
A pesar de las acusaciones, Sanguino ha negado cualquier irregularidad y ha defendido su inocencia. La situación genera controversia en el ámbito político y pone en cuestión su reciente designación como ministro de Trabajo.