Teología del trabajo y Teogerencia: Liderazgo empresarial y la parábola de los talentos
Por: Albeiro Manuel Cabrales Martínez
Las citas evangélicas Mateo 25, 14-30 y Lucas 19, 11-26, presentan la enseñanza de Jesucristo sobre el actuar de los líderes, y la forma en que cada ser humano está expuesto a administrar los talentos que la vida le entregó.
Llevando al ámbito empresarial la parábola de los talentos, encontramos que el líder empresarial entrega o delega responsabilidades a sus colaboradores, con la certeza de que cada uno haga lo que le corresponde, acorde a sus compromisos y obligaciones laborales.
Es bien sabido que cuando se delegan y entregan responsabilidades laborales, se entregan también dentro de un ámbito de cierta autonomía, en la que cada colaborador ejecuta sus acciones diariamente. Y ese actuar de forma autónoma, se hace sin la presencia física y constante del líder, lo que conlleva un elevado nivel de compromiso y conciencia, por parte de cada uno de los miembros de una empresa, en cuanto al uso efectivo de la autonomía entregada.
En las empresas, el nivel de responsabilidades y funciones de cada miembro de la organización varía según el cargo y también según el nivel jerárquico. Lo que implica diversidad en las actividades laborales, lo cual resulta bastante enriquecedor.
El logro satisfactorio de resultados está condicionado a la efectiva forma como las empresas asumen el compromiso de poner a disposición de cada colaborador, los recursos necesarios, al igual que la capacitación y formación suficiente.
El rendimiento laboral de cada persona va en consonancia directa a los talentos que cada uno posee. Este es un aspecto de especial importancia, dado que denota la relevancia que tiene la dimensión meritocrática al desempeñar determinado cargo laboral. Es bien sabido que el nivel de experiencia y conocimiento, hacen de una persona apta o no apta para ocupar un cargo en las empresas. Y este sentido no se hace referencia exclusiva a cargos de alto nivel jerárquico, en efecto, las aptitudes necesarias para desempeñar un cargo son importantes en todos los cargos de las empresas; desde los cargos ubicados en la base, hasta los cargos que conforman la alta dirección.
La medición periódica de la gestión y los resultados es determinante para el logro de los objetivos. La rendición de cuentas permite evaluar los resultados alcanzados, y poder estimar el rendimiento personal y colectivo, en el ámbito corporativo. En este punto aparece un tema bastante sensible, y es el reconocimiento por las metas logradas, generando un efecto motivacional creciente y positivo, que redunda en mayores niveles de logro de resultados. En contraste, cuando la evaluación muestra resultados poco satisfactorios, es necesario tener claro la acción a tomar, para la toma de correctivos de forma oportuna.
Importante hacer mención sobre las diferentes expresiones del miedo dentro de las organizaciones. Algunos líderes tienen la tentación de generar y hacer sentir miedo dentro de sus colaboradores, como una forma de manipular el accionar humano, con la creencia que cuando el ser humano siente miedo, actúa de forma diligente, por miedo a perder lo que se tiene.
Los líderes empresariales que utilizan el miedo como herramienta oculta de gestión, lo expresan mediante acciones como el distanciamiento personal, parquedad en el trato personal, incluso llegando a otros niveles de coacción como amenazas de despidos laborales, maltrato y acoso laboral.
En este sentido se debe afirmar que este no es el camino ni la opción correcta de gestión, porque en primer lugar deja ver el bajo refinamiento gerencial del líder empresarial, al desconocer la utilización de otras herramientas de gestión más profesionales, efectivas y perdurables en el tiempo. Adicionalmente, al generarse y suscitar el miedo en el ámbito laboral, la primera consecuencia es la infelicidad que se propicia, siendo esta una clara falta de caridad y respeto hacia nuestros semejantes. Adicionalmente, un ambiente laboral impregnado de miedo bloquea la creatividad, la innovación, la creación de nuevas formas y la reconversión empresarial. En contraste, se debe optar es por un ambiente laboral sano, donde prime el respeto y la dignidad del ser humano, donde la motivación y el reconocimiento sean la base de la consecución de objetivos y la invención de nuevos estereotipos que satisfagan con creces las necesidades de clientes y usuarios empresariales.