Nuevos detalles sobre masacre en Aguachica contra familia de pastor evangélico
Las víctimas habían salido de un servicio religioso en la iglesia evangélica Príncipe de Paz, donde eran líderes espirituales reconocidos.
El asesinato del pastor Marlon Yamith Lora, su esposa Yurlay Rincón y su hija Ángela Natalia Lora Rincón en pleno centro de Aguachica, Cesar, ha conmocionado al país.
El ataque, ocurrido el pasado domingo 29 de diciembre en un restaurante de la calle 5 con carrera 30, dejó gravemente herido a Santiago Lora, el otro hijo de la pareja, quien permanece bajo atención médica y con pronóstico reservado en una clínica del municipio. Las víctimas habían salido de un servicio religioso en la iglesia evangélica Príncipe de Paz, donde eran líderes espirituales reconocidos.
Nuevos detalles sobre la masacre
Según las investigaciones, los sicarios habrían seguido al pastor y su familia desde la iglesia, incluso uno de ellos ingresó al final de la oración para no perderles el rastro.
Fuentes señalaron que la iglesia habría estado siendo extorsionada por el Clan del Golfo, un grupo criminal con fuerte presencia en la región.
Además, las características de los sicarios, descritos como profesionales y fríos, refuerzan la hipótesis de que el ataque fue planeado y dirigido específicamente contra la familia. Este hecho reaviva el temor en el Cesar, donde la violencia ha aumentado alarmantemente en los últimos días.

El comandante de la Policía del Cesar informó que los agentes tardaron solo dos minutos en llegar al lugar, aunque videos contradicen esta versión, indicando que pasaron al menos ocho minutos antes de su arribo. En ese tiempo, testigos alteraron la escena del crimen y no brindaron auxilio oportuno a Santiago Lora, quien permanecía herido. Esto ha generado críticas sobre la actuación policial y la falta de control en el lugar.
La comunidad se encuentra especialmente consternada por la muerte de Ángela Natalia Lora Rincón, una joven comunicadora social que trabajaba en la empresa de servicios públicos de Aguachica. Su hermano Santiago, camarógrafo, se debate entre la vida y la muerte. Este trágico hecho refleja el deterioro de la seguridad en la región, que sigue bajo el dominio del Clan del Golfo, cuyo poder quedó evidenciado en este crimen atroz.
En respuesta, las autoridades duplicaron la recompensa a 50 millones de pesos por información que permita capturar a los responsables. Sin embargo, 24 horas después del ataque, no se han producido capturas, y el temor a que el caso quede en la impunidad crece entre los ciudadanos. Mientras tanto, el Cesar continúa sumido en la violencia, con un balance de seis asesinatos en 15 días en municipios pequeños como La Paz, sumado a la ola de crímenes en Valledupar.