“La JEP y el gobierno Petro-Santos hacen política con las víctimas de La Escombrera”, Uribe defiende la Operación Orión
Álvaro Uribe Vélez, expresidente de Colombia, nuevamente se encuentra en el ojo del huracán al intentar desligar su gobierno de los crímenes cometidos en la Comuna 13 de Medellín, una de las etapas más sombrías en la historia reciente del país. Durante una reciente declaración, el exmandatario aseguró que bajo su administración no se dio la masacre en este sector, intentando esquivar las críticas que han recaído sobre él por su presunta responsabilidad en las políticas de seguridad que dieron paso a los atroces hechos.
Sin embargo, el pueblo colombiano, cada vez más consciente de su historia, no tardó en reaccionar. La frase popular “disculpa no pedida, culpa manifiesta” resuena en las calles y en las redes sociales, reflejando la incredulidad y la indignación de muchos ante lo que consideran una defensa débil y evasiva de un expresidente que marcó una era con su retórica de mano dura.
La Operación Orión, ejecutada en octubre de 2002, dejó un rastro de dolor, desplazamiento y desapariciones forzadas en la Comuna 13. Aunque Uribe intenta desmarcarse, los testimonios de las víctimas y los informes de organizaciones defensoras de derechos humanos siguen señalando que el Estado, bajo su mandato, fue cómplice directo o indirecto de las violaciones masivas de derechos en la zona.
La historia no olvida, y las preguntas sobre su responsabilidad política y moral persisten. ¿Hasta cuándo el expresidente seguirá intentando lavarse las manos mientras las víctimas claman justicia? La memoria colectiva no se construye con evasivas, sino con verdad y reparación.