“Depredador en línea” fue condenado tras el desenlace fatal de una de sus víctimas en Irlanda

Un tribunal en Belfast, Irlanda del Norte, condenó este viernes 25 de octubre a Alexander McCartney, un joven de 26 años, a cadena perpetua tras su confesión de numerosos delitos de abuso en línea.

El caso atrajo la atención pública y judicial al involucrar a víctimas internacionales, incluidas menores en Estados Unidos, Europa y otros continentes. La gravedad de los actos de McCartney quedó en evidencia con el suicidio de una de sus víctimas, Cimarron Thomas, de 12 años, quien se quitó la vida en mayo de 2018 al no soportar las amenazas y el chantaje constante del agresor.
Las víctimas en Irlanda
Alexander McCartney, quien cursó estudios en informática, utilizaba sus conocimientos en redes sociales y aplicaciones de mensajería para acercarse a menores de edad de distintos países. Actuaba desde su dormitorio en la casa familiar en Newry, Irlanda del Norte, donde pasaba las noches conectándose a plataformas como Snapchat bajo identidades falsas, haciéndose pasar por una adolescente.
Aprovechando la confianza que generaba, convencía a las menores de entablar conversaciones y de compartir contenido, que luego utilizaba para chantajearlas, amenazándolas con exponerlas públicamente o involucrarlas en situaciones aún más comprometedoras si no obedecían sus demandas.
Entre las víctimas de McCartney se encontraba Cimarron Thomas, una niña de 12 años residente en Virginia Occidental, Estados Unidos, quien en mayo de 2018, tomó la trágica decisión de acabar con su vida después de que el hombre le exigiera involucrar a su hermana menor en actos sexuales como condición para detener su acoso.
Las autoridades reportaron que la presión que Cimarron enfrentó fue tan insoportable que no vio otra salida; su muerte no solo desató el dolor de su familia, sino que, dieciocho meses después, su padre, Ben Thomas, devastado por la pérdida y la impotencia ante lo ocurrido, también se suicidó.