Opinión

¿INCLUSIÓN O DESIGUALDAD? DOPAJE NATURAL: Del deporte femenino al deporte de hombres que han hecho tránsito a mujer

#Opinión I Por : Efraín Sánchez

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El problema de estas lineas es que seguramente la comunidad feminista no estará de acuerdo, y aquellos que apoyan con alma, vida y corazón a la comunidad trans diran que este es un artículo escrito desde los ojos de un costeño “retrogrado”. Sin embargo, estos párrafos son producto del análisis sobre la frustración de aquellas mujeres, que en su mayoría, no se encuentran de acuerdo con la inclusión de hombres de nacimiento que habiendo hecho la transición a mujer entren a las
competencias femeninas.

Durante estos días se ha llevado a cabo, en los juegos olímpicos, una crítica frente a la inclusión de personas trans en deportes, en este caso, femeninos. La boxeadora italiana, Angela Carini, después de 46 segundos de haber comenzado la pelea, decidió retirarse, debido a que su rival argelina, Imane Khelif, conectó un potente golpe, que desde la perspectiva de la italiana, era igual o muy parecido a los que su hermano le había dado en cada práctica de boxeo, es decir, que desde una interpretación sencilla, no eran golpes propios de la categoría femenina.

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A pesar de estar hablando que fue una pelea de ambas mujeres cisgenero, es decir, nacidas mujer, la boxeadora argelina había tenido reiterados conflictos, tal como lo manifestó el diario el País,debido a que en el Mundial de 2023, fue descalificada por la Asociación Internacional de Boxeo (IBA) por no encajar en los criterios de elegibilidad y exceso de testosterona (hiperandrogenismo). Y de esto podríamos llegar a pensar que existen desequilibrios en las competencias, y no sería descabellado decir que es un caso de “dopaje natural”.

Tenemos casos como el de la nadadora trans Lia Thomas, que desde los 5 hasta los 22 años estuvo en competencias masculinas, rango en el cual, según The New York Times, se convirtió en uno de los nadadores más destacados de la Ivy League (conferencia deportiva entre universidades) terminando de segundo en los 500, 1000 y 1650 metros en estilo libre masculino en 2019, o podemos hablar del caso de Laurel Hubbard, pesista trans, quien compitió hasta los 34 años en la categoría
masculina. Dentro de esto, nos surge la duda, si realmente estos tránsitos generan un valor agregado o pueden llegar a ser una ventaja de las deportistas trans sobre las otras competidoras, al tener una composición genotípica y fenotípica diferente al del género propio de la categoría de análisis en este texto.

Desde la perspectiva de un hombre que no comprarte dicha cercania con la participacion de mujeres trans en la categoría femenina, podría ser mal vista la reflexión sobre estos temas, sin embargo, la comunidad deportiva internacional, desde la voz de grandes deportistas, mujeres, han salido a relucir
diferentes críticas, como lo dicho por la excampeona de tenis Martina Navratilova, que expresó que la inclusión de deportistas transgénero puede llevar al cuestionamiento de las victorias ganadas con esfuerzo, lo cual no traería buenos efectos para el deporte femenino.

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A pesar que la participación trans, o la actuación de mujeres con niveles de testosterona al limite, sea una “victoria” para la inclusión y los derechos de las personas transgénero o con hiperandrogenismo, tambien puede ser un punto de quiebre, el cual atrofie el deporte, y tal como lo expresó la boxeadora
italiana: “ya hay boxeadoras que están diciendo que no van a subir al cuadrilátero porque esto no es jugar en igualdad de condiciones”.

Los cuestionamientos que nos quedan después de todo esto es: ¿Hasta qué punto llega la inclusión?¿Puede ésta estar por encima del mérito y del esfuerzo? Podríamos especular un poco y decir quellegará un punto en que las deportistas, mujeres de nacimiento, no decidan competir más por razonescomo las esbozadas en este texto, ¿Y entonces? ¿Sería el deporte femenino ahora un deporte de hombres que han hecho tránsito a mujer.

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