
El nombre de Nataly Salas, la joven universitaria que fue encontrada muerta en la laguna de oxidación de Montería con signos de tortura y golpes contundentes el 3 de diciembre de 2016, sigue retumbando entre la sociedad cordobesa por el retraso, errores e impunidad que se ha mantenido en torno a este caso.
El juicio se ha llevado a cabo de manera virtual, donde ya declararon Brudis Espitia Iriarte, médico legista que le practicó la necropsia a Nataly Salas; Claribel Ruiz Vargas, madre de la víctima, y Pedro Machado Morelo, investigador de la Sijín que inició las indagaciones del caso.
A medida que se han venido desarrollando las audiencias, la madre de la víctima se siente más frustrada por el accionar del fiscal (ya removido del proceso) Héctor Castilla Plaza quien no habría ‘descubierto’ en la Resolución de Acusación varios elementos materiales probatorios que fueron refutados por la defensa de los procesados.
Uno de esos elementos es la grabación y posterior declaración que la madre de Nataly le entregó al investigador judicial Pedro Machado, donde una voz la prevenía de que Enio Peñata Herrera era uno de los que (presuntamente) había participado en el asesinato de la joven. Esa declaración de la progenitora no fue incorporada -al parecer- por el fiscal Castilla Plaza.
Otra que tampoco fue llamada a declarar fue la madre del novio de Nataly, el soldado regular Miguel Rosso, ya que en la casa de ella la joven permaneció los últimos días antes de su muerte.
La familia Salas Ruiz continúa buscando justicia para que el feminicidio no quede en la impunidad como la mayoría de los asesinatos que ocurren en Montería y Córdoba.
Sobre Nataly
Nataly Salas Ruiz, contaba con 19 años, era estudiante de primer semestre de Licenciatura en Matemáticas de la Universidad de Córdoba, residía en el barrio Villa Cielo con su familia y además pertenecía a una iglesia evangélica.
La joven desapareció desde el 3 de diciembre del 2016 y fue hallada muerta cuatro días después.
Por el hecho hay tres personas capturadas, dos de las cuales, Enio Peñata y Ángel Sánchez, fueron aprehendidas gracias al testimonio de una persona con limitaciones de habla y escucha, quien con la ayuda de un intérprete de señas entregó detalles a los investigadores de la Policía, de lo que había visto en la laguna de oxidación, cuando Nataly fue accedida sexualmente y luego asesinada.