Trump piensa retirar ayudas para el COVID-19 por postura antiinmigrantes

En medio de la pandemia del coronavirus, el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha amenazado con quitar fondos a las “ciudades santuario”, aquellas que se niegan a colaborar con las autoridades federales para deportar a inmigrantes, entre las que figuran urbes como Nueva York y Los Ángeles.
La portavoz de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, confirmó este viernes 1 de mayo que el mandatario planea usar la política migratoria como un elemento de negociación con los gobernadores de los estados que soliciten ayuda federal para paliar los estragos económicos de la pandemia. “No quiero adelantar nada de las negociaciones, pero sí quiero enfatizar que él (Trump) ha mencionado las ciudades santuario, es un tema muy importante”, aseveró McEnany en una rueda de prensa.
A continuación, un periodista preguntó si eso significa que el mandatario está condicionando los fondos federales a un endurecimiento de la política migratoria, a lo que McEnany contestó: “No, no se está condicionando nada, pero estoy diciendo que es un elemento de la negociación que desde luego el presidente mencionará”.
Trump sugirió esta semana que estaba considerando por primera vez supeditar la ayuda del coronavirus al fin de las políticas “santuario”. En concreto, el miércoles, el presidente afirmó: “No creo que debas tener ciudades santuario si toman esta clase de ayuda. Si vas a tener ciudades y estados que reciben asistencia en los términos que estamos hablando, miles de millones de dólares. No creo que deba de haber ciudades santuario”.
Desde que llegó a al poder en 2017, Trump ha emprendido una cruzada contra las jurisdicciones “santuario”, unas 200 ciudades y condados de EE.UU. que no destinan recursos para perseguir inmigrantes, al tiempo que se niegan a informar a las autoridades federales del estatus migratorio de las personas detenidas. En reacción a esas políticas, grandes ciudades de EE.UU., en su mayoría gobernadas por la oposición demócrata, se han declarado “santuario” en los últimos años y, además, California se convirtió en enero de 2018 en el primer estado del país con esa denominación. (También puede leer: Donald Trump amenazó a China con aranceles en castigo a lo que considera que ha sido un mal manejo de la pandemia)
¿Nueva estrategía con la prensa?
McEnany se estrenaba como portavoz de la Casa Blanca, rompiendo el silencio de más de un año de sus antecesoras con la rueda de prensa que celebró este viernes.
“Nunca les mentiría, tienen mi palabra sobre eso”, afirmó McEnany, quien dijo que está evaluando celebrar ruedas de prensa frecuentemente, pero que todavía no se ha tomado una decisión al respecto. En su comparecencia, se mantuvo firme y defendió los postulados del presidente de EE.UU.
Se trata de la primera vez que un portavoz de la Casa Blanca aparece ante los periodistas en una rueda de prensa desde el 11 de marzo de 2019, cuando la que fue la segunda portavoz de la Presidencia de Trump, Sarah Huckabee Sanders, hizo su última comparecencia. Durante décadas, las conferencias de prensa de la Casa Blanca se celebraron de manera diaria y pasaron a formar parte de la rutina de los periodistas de Washington. Sin embargo, Trump está poco interesado en delegar en portavoces o en explicar los matices de sus ideas, por lo que se ha empeñado en ser su propio portavoz a través de Twitter, donde a menudo hace anuncios de envergadura sin consultar antes a su equipo.
Además, el mandatario tiene una relación hostil con la prensa que le hace popular entre su base de votantes y que ha desembocado en sonados enfrentamientos con algunos periodistas, como el reportero de la CNN Jim Acosta, al que ordenó retirar la credencial de prensa en 2018, aunque luego tuvo que volver a entregársela.
McEnany ejerció durante un año como portavoz de la campaña de reelección de Trump y se ha caracterizado por ser una defensora incombustible del presidente, lo que le ha llevado en ocasiones a faltar a la verdad o a hacer promesas imprudentes, como cuando pronosticó que el coronavirus no llegaría nunca a EE.UU., donde actualmente hay más de un millón de casos.
Inmigrantes piden libertad de retenidos por amenaza de COVID-19
Una caravana de varias decenas de automóviles y un grupo de trabajadores de la salud se manifestaron este viernes frente al Centro Transicional del Condado de Broward (Florida, EE.UU.) para reclamar que las autoridades estadounidenses liberen a los inmigrantes allí detenidos por “la falta de medidas para prevenir el contagio por COVID-19”.
“Todas las personas encarceladas están una al lado de otra y es muy difícil tener distanciamiento social. No hay jabón ni productos sanitarios. También las personas que están entrando y saliendo pueden traer la infección. Hay muchos retos que el centro de detención no va a poder sobrellevar”, dijo a EFE el neurólogo puertorriqueño Franklyn Rocha antes de participar en la protesta.
Con pancartas en las que se leía “dejen de amenazar la vida de la gente”, familiares, médicos y simpatizantes hicieron sonar sus bocinas frente a este centro en favor de las cerca de 30.000 personas que tiene bajo custodia el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE).
Según los últimos datos proporcionados por el gobierno, ICE ha examinado por coronavirus a un total de 1.030 detenidos, de los cuales 490 han resultado positivos, aunque los sanitarios creen que estas cifras no corresponden con la realidad. “Creemos que esos números son una subestimación y que son más. Aproximadamente el 60% de los detenidos que se hace la prueba del COVID-19 sale positivo y este tipo de centros puede ser un foco de infección. No solamente puede afectar a las personas que están detenidas, también a los familiares, a los guardias que están trabajando. Esto afecta a toda la población”, dijo Rocha.
Los sanitarios aseguraron que el distanciamiento social es la mejor arma para prevenir la pandemia, una situación que no se cumple ni siquiera para los inmigrantes más vulnerables como Manuel del Riego, un joven cubano de 25 años que lleva más de un año detenido y tiene problemas respiratorios. “El test del coronavirus no se lo han hecho a ninguno, no tienen máscaras, no tienen guantes, no tienen nada. Están más de seis personas en un solo cuarto y eso es un riesgo para todos porque tienes que estar separado y en una prisión no puedes estarlo”, señaló Yadira, hermana del preso cubano.
ICE asegura en su página web que los detenidos que presentan fiebre o síntomas respiratorios son separados del resto y se les aísla en habitaciones específicamente diseñadas para contener agentes biológicos como el coronavirus. Además, en caso de presentar síntomas moderados, severos o necesitar mayor grado de atención, son trasladados a los hospitales con expertos en atención intensiva, mientras que los detenidos sin fiebre, asintomáticos pero que forman parte de los grupos de riesgo, son separados en una celda individual o en grupo.
Este jueves, la jueza federal de Miami, Marcia Cook, dictó una orden en la que instó a las autoridades migratorias en Florida a analizar en menos de 7 días la liberación de inmigrantes con riesgo de contraer COVID-19 en tres centros de detención y proveer de inmediato máscaras, condiciones de higiene y posibilidad de distanciamiento. Además, solicitó que los centros de Krome, Broward y Glades reduzcan su capacidad en un 75% en las próximas dos semanas, ordenando al ICE presentar en los próximos tres días un informe sobre las “alternativas” a la detención para cumplir con los protocolos sanitarios federales debido al COVID-19.