Montería abre sus alas al mundo
Por Nelson Rivera
Hay noticias que no llegan para llenar titúlales, sino para cambiar la manera en que una cuidad se mira a sí misma. Hoy Montería tiene una de esas noticias: la ruta hacia Panamá ya está a la venta y, con ella, aparece una puerta que antes parecía lejana. Hoy Montería vive uno de esos momentos en los que nuestra cuidad abre sus alas y comienza a mirar al mundo con otros ojos.
Y detrás de ese anuncio hay mucho más que un vuelo internacional. Hay una oportunidad para mostrarle al mundo quiénes somos; para que más visitantes conozcan nuestra tierra; para que nuestros jóvenes descubran nuevos horizontes, y para que nuestras familias puedan vivir experiencias que antes parecían lejanas.
Panamá puede convertirse en una puerta de entrada y de salida. Una puerta que conecte sueños, culturas, negocios, turismo y oportunidades. Pero también puede ser un espejo que nos recuerde algo fundamental: Montería tiene mucho que ofrecer.
Tenemos el río Sinú, nuestra gente trabajadora, nuestra gastronomía, nuestras tradiciones, nuestros paisajes y esa manera particular de recibir al visitante con una sonrisa sincera. Tenemos una identidad que no necesitamos inventar; solamente debemos mostrarla con orgullo.
Me alegra profundamente esta noticia porque siempre he creído que las ciudades también se construyen con visión. Una obra puede transformar una calle, pero una conexión puede transformar la manera en que una ciudad piensa su futuro.
Por eso imagino esta nueva ruta como una semilla sembrada en tierra fértil. Hoy es un vuelo; mañana puede convertirse en una red de oportunidades. Pero, para que esa semilla crezca, necesitamos prepararnos, trabajar unidos y entender que recibir al mundo también significa mostrar lo mejor de nosotros.
Hoy quiero expresar mi gratitud y reconocer a quienes hicieron posible este paso en la conectividad de Montería. Felicito al alcalde Hugo Kerguelén y a las instituciones que han contribuido para que esta posibilidad se convierta en una realidad.
Monteria no debe conformarse con mirar el futuro desde lejos. Debemos caminar hacia él.
Porque las cuidades que sueñan son importantes, pero las cuidades que convierten sus sueños en hechos dejan huella.
Hoy Montería abre sus alas al mundo. Y ahora nos corresponde volar.