¿Fue buena idea privatizar la salud?

Por : Javier Araujo Morelo
Desde que comencé a observar los evidentes estragos que el Covid-19 hacía en el mundo, comencé a poner en contexto tal situación en nuestro país, es así que con el pasar de los días, donde he visto el comportamiento de nuestro país en medio de la emergencia que ya nos visita me suscitan varios pensamientos, mayormente de gloria que derrotistas.
Con todo esto creo que cuando superemos esta terrible crisis, que con el favor de Dios de nuestro lado creo que así será, sin duda tendremos que formularnos interrogantes como: ¿Maneja mejor los recursos el sector privado? Lamentable que la prueba haya sido el Coronavirus, Covid-19.
Hace más de dos décadas César Gaviria decidió privatizar la Salud, le entregó a las EPS la afiliación, el recaudo de los aportes de empleados y empleadores, el registro de afiliados al Sistema de Seguridad Social en Salud. A las IPS le dio la función de brindar servicios médicos de consulta, clínicos, hospitalarios y de cuidados intensivos, el punto de comienzo de esta reforma era que en la ejecución de la política social el sector privado era más eficiente que el Estado.
El Gobierno quedó con la supervisión mediante una Superintendencia de Salud que al día de hoy no ha tenido ni la estructura ni el poder político adecuado para poner control a estas entidades. Entidades que se convirtieron en un oligopolio, en el caso de las EPS se integraron verticalmente con los resultados negativos que ya se conocen.
Corrupción a la orden del día, que también fue denunciada por el mismo Gobierno, que tampoco actuó en conjunto con las entidades responsables de imponer justicia. Embrollos que nunca terminan de resolverse, quejas a tiempo completo de personas que denunciaron paseos de la muerte, malos servicios especialmente para los sectores vulnerables.
En mi opinión, como lo es toda esta columna, porque no pretendo que usted piense igual que yo, pero haré lo posible para planear en el consenso de la realidad e imparcialidad. Creo que se debe reconocer que con la Ley 100 ha alcanzado un avance innegable al tener una nación con una cobertura del derecho a la salud prácticamente universal.
Pero, el gran problema que estaba lejos de resolverse era el acceso universal a estos servicios especialmente de la jerarquía que se necesita, a esto hay que sumarle que lo acompaña la permanente desigualdad que caracteriza a este país. La realidad es que son los más pobres los que siguen siendo atendidos en condiciones muy inferiores a aquellos que por su alto status de vida pueden hasta tener medicina prepagada, o sencillamente carecen de acceso a estos servicios.
En el pasar de los más de 20 años en que la Salud esté mayormente en manos privadas los indicadores son altamente negativos si lo comparamos con sistemas similares a nivel internacionales. En este contexto en que debe entenderse lo que está sucediendo en estos momentos de crisis, a los servicios de salud, sus instalaciones y su personal de médicos, enfermeras y grupos de apoyo, están sometidos a una presión sin antecedentes no solo en Colombia sino en el mundo.
Debo mencionar de nuevo que si hacemos una comparación con los otros países nuestras cifras están muy por debajo de ellos, y voy a tocar un tema de gran relevancia en estos momentos de crisis y es el que tiene que ver con el número de camas hospitalarias por cada 1.000 habitantes. Según el Banco Mundial (2019), mientras Japón tenía 13.4, Corea del Sur, 11.5 y Alemania 8.3, Colombia solo registraba 1.5 menos de la mitad disponibles en Uruguay, Chile, y menos que en Perú, 1.6 y lo mismo que Ecuador y México, 1.5.
Y déjeme decirle que la situación relativa del país es aún peor en camas de UCI, por 1.000 habitantes: Colombia 0,030 camas, cuando Alemania tenía 6,6, Estados Unidos 2,8 e inclusive México con 1.00. Me ha producido pánico pensar que la pandemia en Colombia llegue a los niveles de España ya que no tendríamos forma de atender la situación.
Es de sorprenderse de lo que pasa en Colombia en medio del terrible cruce de esta pandemia, los médicos renunciando por escasez de elementos básicos para realizar su trabajo; nada más y nada menos que la crisis en el instituto Nacional de Salud; Las múltiples quejas sobre la poca capacidad de hacer la cantidad de pruebas que es fundamental para manejar esta crisis; las cientos de solicitudes de pagos de los salarios atrasados al personal de la salud, incluyendo médicos y enfermeras.
Otra cosa muy grave y que pasó a segundo plano y por ende el Gobierno no se ha pronunciado es que las EPS no están entregando los medicamentos para enfermos crónicos o en estado grave que no tienen covid-19. Es decir, a pesar de la reforma Colombia no tiene el sistema de salud que debería y que se anunciaba con la Ley 100. Con toda razón planteaban varios analistas internacionales que una cosa es enfrentar esta pandemia en un país con un sistema público de salud y otra con un sistema privado.
Muchos interrogantes provoca esta situación, uno muy importante es: ¿Es el actual sistema de salud el que el país requiere? La dura prueba será el manejo del covid-19. Hoy aplaudo el sacrificio impagable de los médicos, enfermeras y personal de la salud que se están enfrentando a una gran demanda de atención de enfermos, muchas veces sin tener los medios que el sistema debería proveerles, entre otras, pagarles sus sueldos. La ampliación de los cupos de camas que se prevén será necesario la están realizando los gobiernos especialmente los locales.
Vale la pena preguntarse: ¿Dónde están las entidades privadas del sistema, las millonarias EPS y las IPS? En mi opinión no se ha visto mayor esfuerzo, que debido a la situación obviamente deberían estar haciendo.
Entonces, ¿Es verdad que el sector privado maneja mejor los recursos que el sector público? Una pregunta para Colombia y el mundo entero.
¡Tome Nota!
#Cuídese #NosQuedamosEnCasa
Javier Araújo Morelos