¡Martínez sabe a tradición! Festival Nacional del Bollo Dulce celebra 36 años de historia
El aroma del bollo dulce volverá a tomarse Martínez, en Cereté. Del 14 al 16 de agosto, esta comunidad cordobesa celebrará la edición 36 del Festival Nacional del Bollo Dulce, tres días para reencontrarse con los sabores, la música y las historias que han convertido esta tradición en un símbolo transmitido de generación en generación.
Hay sabores capaces de contar la historia de un pueblo y en Martínez, Cereté, uno de ellos es el bollo dulce. Durante 36 años, esta preparación tradicional ha reunido a familias, cocineras, músicos, visitantes y habitantes alrededor de una celebración que busca mantener vivas las raíces de la comunidad.
Este 14, 15 y 16 de agosto se realizará el XXXVI Festival Nacional del Bollo Dulce, que este año llevará como nombre “Memoria Viva”, una edición que busca recordar a quienes hicieron posible que la tradición permaneciera durante más de tres décadas.
Cada bollo elaborado conserva recetas y conocimientos transmitidos entre generaciones. A su alrededor también aparecen los sonidos del tambor, los encuentros familiares y las expresiones culturales que hacen parte de la identidad de esta zona de Córdoba.
Un homenaje a quien sembró la tradición
La edición 36 tendrá un significado especial por el homenaje a Marco Soto Mestra, reconocido como uno de los impulsores de esta celebración y cuya memoria estará presente durante los tres días del festival.
Su legado será recordado como parte de una historia que comenzó hace décadas y que hoy continúa gracias a quienes preparan el bollo dulce, mantienen las costumbres y enseñan a las nuevas generaciones el valor de conservarlas.
La celebración contará con el trabajo de la junta del Festival del Bollo Dulce y el acompañamiento de autoridades municipales y departamentales, pero los grandes protagonistas volverán a ser Martínez y su gente.
Durante tres días, esta comunidad será nuevamente punto de encuentro para quienes quieran probar uno de los sabores tradicionales de Córdoba y acercarse a sus manifestaciones culturales.
Porque en Martínez el bollo dulce es mucho más que una preparación gastronómica: es memoria, familia e identidad. Y 36 años después, la tradición continúa viva.