RTVC sin dogmatismos y portafolio de estímulos regionales para la cultura
Por: Mario Sánchez
RTVC Sistema de Medios Públicos de Colombia dejó de ser un medio público pluralista para transformarse en un medio gubernamental, prácticamente un sistema de medios pro-gobierno, perdiendo la autonomía que había conservado en gobiernos anteriores. Situación que originó la fracturación y baja credibilidad en muchos sectores de la sociedad colombiana.
Aunque no se puede dejar de resaltar una visión a temas sociales e incluyentes y crecimiento en cobertura nacional (cobertura, más no audiencia), el sistema perdió independencia en la línea editorial que lo caracterizaba y fue cuestionado por amplios sectores de la opinión pública por la excesiva insensibilización a la crítica y ferviente fanatismo a la figura mesiánica del jefe de Estado. Una cosa es ser activista de civil y otra muy distinta cuando se ostentan cargos públicos que requieren cierto sentido de profesionalismo y rigurosidad de las funciones adoptadas.
Anteriormente, yo tenía dos canales nacionales preferidos; buscando alternativas distintas que me llevaran a la historia, la investigación, la pluralidad informativa, la música, el arte, la cultura en general, no dudaba en irme a Señal Colombia y Telecaribe. Hoy solo me voy a Telecaribe porque los cambios en los canales de RTVC perdieron mucho de la esencia narrativa que los había caracterizado. Aún quedan espacios valiosos, pero ese exceso propagandístico del gobierno se vuelve fastidioso.
No al adoctrinamiento ideológico en medios institucionales. El hecho de que un gobierno esté temporalmente gobernando no le faculta para inculcar e instruir a la población de forma insistente en sus contenidos, adoptar posturas políticas y contrariar de forma persecutoria a quienes piensen distinto. Se gobierna para todos, y al momento de hacer una transmisión en vivo, crear un programa o diseñar una parrilla de programación, se piensa en el televidente y oyente, no en la postura del partido que gobierna. Por supuesto que hay líneas editoriales que marcan una pauta de quién está temporalmente rigiendo los destinos de la nación, pero no se puede obviar el pensamiento crítico y el debate libre, mas no el adoctrinamiento que impone visiones.
En esta nueva faceta o cambio de gobierno, el Sistema de Medios Públicos de la nación, debería articular contenidos con canales de TV y emisoras regionales o universitarias (que son netamente culturales y tienen mucho por aportar desde la academia), donde se pueda enlazar un trabajo mancomunado donde existan, se oigan y vean las diferentes voces de las regiones y en esa pluriculturalidad identitaria se fortalezca la colombianidad, el patriotismo, el ser colombiano.
Lógicamente, deben crearse espacios propios desde el mismo sistema de medios, contratar personas idóneas en temáticas y narrativas a emitirse. Que en los canales de televisión (Señal Colombia y Canal Institucional) junto a las emisoras (Radio Nacional de Colombia y Radiónica) deben idearse espacios que transfieran conocimiento en materia cultural, educativa y deportiva a las audiencias. Todo lo que se vaya a realizar debe ir en esa línea, debido a que, en materia informativa y de entretenimiento, los medios tradicionales con razón social comercial, tienen asediada a la audiencia.
Aparte de los dos canales de televisión y las dos emisoras de espectro, existen 3 emisoras virtuales (Señal Clásica, Radiónica 2 y Radiónica 3) más dos plataformas digitales como RTVCPlay y Señal Memoria, para un total de 9 medios en el sistema que comprenden una cobertura del 92% del país en televisión y el 71% en radio. Las plataformas digitales dependen de la conectividad en las regiones. En resumidas cuentas, el aparato comunicacional que depende directamente del ejecutivo es enorme y preponderante. Un sistema que lo tiene todo para llegarles a todos los públicos con un marketing identitario que pueda educar, informar y entretener a las audiencias en una línea editorial muy cultural, sin el dogma sectario que el gobierno saliente quiso implementar abruptamente, siempre con la dirección a la izquierda.
Colombia es inmensamente rica en cultura. Este sistema de medios debe hacer presencia en la mayoría de eventos culturales, tanto para visibilizar el patrimonio cultural raizal que emana de los territorios y sobre todo para seguir construyendo memoria, aquella a la que las futuras generaciones debemos garantizarle conservando el patrimonio sonoro y audiovisual del país, porque una sociedad sin memoria, será una sociedad sin identidad.
Aunque la cobertura en el territorio nacional es mayoritaria, en el Caribe colombiano existen algunas zonas donde han manifestado no beneficiarse de la señal del Sistema de Medios Públicos del Estado, como es el caso del Sur de Bolívar, Sur del Magdalena, Alta Guajira, La Mojana Sucreña, Alto Sinú y San Jorge en Córdoba, los Montes de María entre Sucre y Bolívar y en la Serranía del Perijá en el Cesar. Aun en plataformas digitales, es más compleja la cobertura debido a que la conectividad tiene brechas donde las zonas apartadas son las más desfavorecidas. Este último ya es tema que le repercute más al MinTic en sus políticas de conectividad.
Por otro lado, hablando de temas culturales y de la expectativa de lo que podrá pasar con el Ministerio de Cultura, que presuntamente sería uno de los que se fusionarían con otros, ya es un tema del gobierno entrante que con sus asesores sobre todo al tema fiscal del estado y las arcas actuales, me atrevo a sugerir una mirada más incluyente a las regiones en el tema presupuestal para proyectos de concertación y estímulos a gestores y hacedores de arte, y cuando me refiero a incluyente es que no quede en esas retóricas épicas que generan viralidad mediática, sino que sea de verdad, de beneficiar al hacedor en el territorio.
Se propone la creación de un Portafolio Regional de Estímulos para el Caribe colombiano, como complemento al actual Portafolio Nacional del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. Esta iniciativa busca atender de manera específica las realidades, necesidades y potencialidades propias de la región, superando las limitaciones del modelo centralizado. Aunque el portafolio nacional ha fortalecido el sector cultural, su fuerte concentración de recursos y capacidades en el centro del país ha generado brechas importantes que restringen el acceso equitativo de creadores, gestores, organizaciones y comunidades del Caribe.
Un portafolio regional democratizaría las oportunidades culturales al diseñar líneas de estímulo adaptadas a la identidad, patrimonio, expresiones artísticas y dinámicas locales del Caribe. De esta forma, fortalecería el ecosistema cultural desde sus bases, involucrando a todos los actores —desde procesos comunitarios, colectivos emergentes, artesanos y artistas locales hasta instituciones consolidadas—, promovería una distribución más equilibrada de los recursos públicos y contribuiría a una política de fomento más inclusiva, descentralizada y respetuosa de la diversidad cultural de Colombia.
Buen viento, buena mar …