“Extranjero ilegal”: la dura respuesta de EE. UU. sobre el caso de Beto Coral
Las autoridades migratorias de Estados Unidos mantienen detenido al activista colombiano Beto Coral, quien enfrenta un proceso de deportación pese a tener una solicitud de asilo pendiente. Coral contaba con un permiso de trabajo vigente y había solicitado protección internacional alegando persecución política y amenazas de muerte en Colombia, según explicó Gimena Sánchez, directora para los Andes de WOLA, organización que acompaña su caso desde 2020.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) confirmó la detención y calificó a Coral como un “extranjero ilegal”, asegurando que permaneció en territorio estadounidense después del vencimiento de su visa. La entidad indicó que permanecerá bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mientras avanzan los procedimientos migratorios correspondientes.
Coral fue detenido el martes en Arizona. En un audio difundido por legisladores colombianos, aseguró que los agentes que ejecutaron el procedimiento le informaron que la orden habría sido emitida, supuestamente, por instrucciones del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. Hasta el momento no existe confirmación oficial de esa afirmación.
La organización WOLA expresó preocupación por las consecuencias que tendría una eventual deportación. Según Sánchez, el activista ha recibido amenazas e intimidaciones por sus posiciones políticas, por lo que considera que su regreso a Colombia podría representar un riesgo para su integridad y seguridad.
La captura ocurrió pocos días después de que Coral participara en una protesta en Miami contra Abelardo de la Espriella, candidato presidencial del movimiento Defensores de la Patria. La situación ha generado cuestionamientos sobre un posible uso de influencias políticas para perseguir opositores, una hipótesis que organizaciones defensoras de derechos humanos consideran preocupante en medio del actual clima político en Estados Unidos y Colombia.