Opinión

Aeropuerto internacional Los Garzones: oportunidad para globalizar más la aldea

Por: Mario Sánchez

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Recientemente se anunció con bombos y platillos el primer vuelo internacional en el aeropuerto Los Garzones de la ciudad de Montería, procedente de Quito, Ecuador, mediante la aerolínea Aeroregional. Antes que existiera esta terminal aérea, la más cercana era la ubicada en Berastegui (corregimiento de Ciénaga de Oro), pero en 1974 se construye una terminal más moderna que logre recibir aviones de mayor tamaño.

Tuvieron que pasar 52 años desde que en aquel playón húmedo rodeado de garzas enormes que luego bautizaron como Los Garzones, aterrizara un vuelo procedente de otro país. El pasado 10 de mayo del año en curso fuimos testigos del aterrizaje del Boeing 737, logrando así un hito que se venía gestionando hace rato, pero que se consolidó en las administraciones de Hugo Kerguelén en la alcaldía de la capital cordobesa y del gobernador Erasmo Zuleta. Una proeza de un binomio gubernamental exitoso que visiona la región como la más prominente del Caribe colombiano.

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Estas conexiones aéreas internacionales (Quito y ciudad de Panamá) lógicamente van a facilitar nuevas oportunidades comerciales con la llegada de otras latitudes de empresarios e inversionistas en áreas como la agroindustria, la ganadería y el comercio en general. Esta internacionalización del aeropuerto, estratégicamente en una ciudad intermedia en acelerado crecimiento, va a impulsar el desarrollo económico no solo en el departamento de Córdoba; los tentáculos se evidenciarán en toda la costa norte colombiana con la generación de empleos directos e indirectos, fortaleciendo sectores hoteleros, gastronómicos, de transporte y, sobre todo lo que más me llama la atención: la cultura y el turismo.

Sin duda alguna, Montería se prepara ante un papel protagónico frente a otros centros urbanos a nivel nacional. La célebre frase callejera “Si aquí no hiciera tanto calor, estuviésemos inundados de cachacos” se tomará con más fuerza, porque este vividero es sabroso: Ubicación estratégica, ciudad verde, atravesada por un río, tierras fértiles,  a una hora del mar, urbanísticamente organizada, distancias cortas; se cocina el mejor mote de queso del mundo, se origina un aire musical al nivel del jazz y la música clásica como es el porro y sus calles se adornan de mujeres bellas, bravas como el toro de lidia bajo sinuano, pero bellas.

Con las rutas a Quito y Ciudad de Panamá desde Montería, la ciudad de las golondrinas, la San Jerónimo de los charcos de José Luis Garcés, nuestra tierra de ensueño, tendrá luz verde para proyectar al mundo la identidad y riqueza cultural que nos representa. Intercambio de artistas, internacionalizando eventos culturales con la visita de extranjeros. Se facilita la llegada y salida de músicos, escritores y demás actores del ecosistema cultural, un intercambio que nutre la cultura, culturizando a la sociedad, pero aún mejor, llevando nuestro patrimonio a otras esferas, mostrando la aldea que nos representa, vistiéndola de industria y dándole matices estéticos que hagan atractivo el consumo de lo tangible e intangible que emana de nuestra estirpe.

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Esto no es un tema solo de mercados globales, no; el deporte, el turismo ecológico y religioso, el arte en general cobran importancia y se vuelven dinamizadores de la economía local

Los mercados artesanales e industrias creativas deben de comenzar a organizarse y poner el foco en esta nueva plataforma que abre camino. La ruta con Quito, Ecuador, conectaría a la región andina con el Caribe colombiano, pero con Panamá existen vínculos históricos que nos unen a pesar del distanciamiento y separación de su territorio en 1903. Las raíces afrodescendientes, mestizas y caribes en lo musical, gastronómico y tradición oral, el vestuario, tradiciones populares y el acento nos conectan en similitudes que el hombre costeño de Colombia ostenta en su idiosincrasia. Con Panamá se pueden abrir otros mercados culturales con islas y países centroamericanos. Allá también bailan el porro, la cumbia, reciben con beneplácito el vallenato y su tonalidad oral goza de matices donde la cheveridad y la sabrosura tienen el mismo ADN de nosotros.

En la actualidad, en Colombia hay 15 aeropuertos de los 32 departamentos que lo conforman: Aeropuerto Internacional El Dorado, ubicado en Bogotá; el Aeropuerto Internacional José María Córdova, situado en Rionegro y que sirve al área metropolitana de Medellín; el Aeropuerto Internacional Rafael Núñez, en Cartagena; el Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz, que presta servicio a Barranquilla; el Aeropuerto Internacional Alfonso Bonilla Aragón, que sirve a Cali y Palmira; el Aeropuerto Internacional Matecaña, en Pereira; el Aeropuerto Internacional Palonegro, que sirve a Bucaramanga; el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, en Santa Marta; el Aeropuerto Internacional Gustavo Rojas Pinilla, en San Andrés; el Aeropuerto Internacional Camilo Daza, en Cúcuta; el Aeropuerto Internacional Alfredo Vásquez Cobo, en Leticia; y recientemente el Aeropuerto Los Garzones, en Montería.

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La ruta hacia Ciudad de Panamá sale solo de 9 aeropuertos del territorio nacional; es una de las conexiones internacionales más importantes desde Colombia. Ciudades como Bogotá, Medellín, Cartagena, Barranquilla, Cali, Pereira, Bucaramanga, San Andrés y, en algunas temporadas, Santa Marta cuentan con vuelos directos o conexiones frecuentes hacia Panamá.  La ruta Montería-Quito cobra mayor importancia, debido a que solo desde Bogotá, Rionegro y Cali se está volando directamente al país andino; ahora entraría la capital cordobesa a ocupar un selecto lugar entre las 4 ciudades a ese destino estratégico.

Ciudad de Panamá tiene una conexión con el Sinú desde hace muchísimos años, entre la literatura y la música, dos grandes figuras que se admiraban y se elogiaban mutuamente, Rubén Blades y David Sánchez Juliao. La admiración del salsero fue inquietante, ante la proeza verbomotora y escrita del escritor loriquero, pero de eso hablaremos en otra columna, porque ese vínculo amerita un texto especial que desde ya me comprometo a divulgar.

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Las garzas o garzones enormes que se aglomeraban en el playón húmedo a las afueras de Montería alzaron vuelo hace más de 50 años, permitiendo que en esa misma tierra donde frecuentaban al morir las tardes sinuosas, otros pájaros mecánicos hechos por hombres nos conectaran a otras latitudes. De ellos solo queda el nombre Los Garzones. Ahora es una plataforma aérea que nos trae y conecta con el mundo.

Buen viento, buena mar

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Posdata: En pocos días se abre la convocatoria a la tercera edición del Premio de Periodismo Cultural Guillermo Valencia Salgado 2026 “Los Premios Goyo”. Atentos a las bases del concurso, que busca visibilizar la cultura de nuestro departamento. Hay novedades que estarán divulgándose en su sitio web www,ppcc.com.co y redes del premio. ¡Gánate un Goyo!

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