Carta abierta a mi ser de Luz
Por : Ladys Nobles
Apreciado Dios que habitas en el corazón y pensamiento de Ladys Estela Noble Tordecilla; quiero agradecerte inmensamente por todo lo que hemos crecido y avanzado en lo transcurrido de este año 2026, agradecerte por todo lo que hemos logrado juntos, porque han sido muchas las victorias después de tantas luchas y batallas.
Gracias por cada enseñanza y cada oportunidad que me das, día tras día, pero sobre todo gracias por la misericordia que has tenido con este cuerpo humano a pesar de todos los errores cometidos. Alinearnos no ha sido fácil, sobre todo en aquellos momentos donde el sentir va alejado de los pensamientos y el razonamiento humano, aún nos aleja el deseo de la carne que muchas veces interrumpe la comunicación espiritual, ocasionando golpes y heridas que nunca debieron ser; pero que nos dejan muchas enseñanzas con mensajes claros que nos ayudan a crecer.
Qué bueno es sentir este gozo a pesar de esos golpes que llegaron a despertarme, a tocarme la puerta y a decirme: “levántate y anda”, guerrea, pelea, vence y celebra cada victoria.
Vencimos el miedo que nos alejaba de las bendiciones, vencimos el temor de avanzar porque tenemos un llamado especial para recibir y ejecutar grandes proyectos.
Quiero que sigamos construyendo, avanzando, soñando en que es posible una Colombia con mejor convivencia y oportunidades; escucha mi clamor y trabajemos juntos para lograrlo. Inspiremos amor, confianza, nobleza y humildad en cada acción que realicemos con innovación y creatividad.
Quiero fortalecer cada día más mi relación contigo; escuchar más tu voz, escuchar tu guía y dirección. Entrena mi oído para entender cada palabra que me dices a través de mis Ángeles espirituales y terrenales. Recuerda que siempre estoy con la disposición de aprender nuevas cosas, dispuesta a crecer y avanzar agarrada de tu mano.
Gracias por darme la oportunidad de creer en Ti y en mi, por conocerme más, por corregir los errores que hoy me permiten ser de corazón Noble, más fuerte y más valiente.
Hoy dedico este espacio a quien me ha traído hasta aquí, para agradecerle y para recordarte a ti que me lees que nada es suerte, siempre es Dios.
Amén