Opinión

No perdamos la democracia en las elecciones

NO PERDAMOS LA DEMOCRACIA EN LAS ELECCIONES

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Por : Fabián Lora Méndez

Perder la democracia no ocurre de un día para otro. Empieza cuando normalizamos el
abuso de poder, cuando aceptamos el silencio frente a la corrupción o cuando
dejamos de exigir resultados y rendición de cuentas. También sucede cuando la
política se convierte en un escenario de odios y no de propuestas.

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Cada proceso electoral representa mucho más que una jornada de votación: es la
oportunidad de defender la democracia, fortalecer las instituciones y decidir el rumbo
del país. En tiempos donde la desconfianza, la polarización y la violencia intentan
abrirse paso, cuidar la democracia se convierte en una responsabilidad colectiva.

No podemos permitir que el miedo, la intimidación o las falsas promesas silencien la
voluntad popular. La democracia no se sostiene sola; necesita ciudadanos vigilantes,
informados y comprometidos con el respeto por las reglas, la transparencia y la
libertad de elegir.

Hagamos de las elecciones una fiesta de participación, una celebración democrática.
El voto libre y consciente sigue siendo la herramienta más poderosa que tiene el
ciudadano para construir futuro. No se trata solo de elegir un nombre, sino de defender
principios: la seguridad, la justicia, las oportunidades y la dignidad de todos.

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Si nos detenemos a mirar la nación, Colombia necesita liderazgo con carácter, pero
también con visión de país. Necesita decisiones firmes frente a la criminalidad, sí, pero
igualmente compromiso con la educación, el empleo, la salud y el desarrollo regional.
Fortalezcamos la democracia dando paso a gobernantes que entienden que el poder
no es un privilegio personal, sino un mandato ciudadano del que nos beneficiamos
todos. Entendamos que la indiferencia también pone en riesgo la libertad. Quien no
participa, renuncia a decidir. Quien vende su voto, entrega su voz, y quien guarda
silencio frente a los abusos, termina siendo víctima de ellos.

No perdamos la democracia en las elecciones. Defendámosla con convicción, con
valentía y con responsabilidad. Que las urnas no entierren la democracia. Que sean,
por el contrario, el lugar donde la reafirmemos.

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