Caribe

Nació en Carnaval y se fue como leyenda: adiós a ‘Ramayá’, el alma de la cumbia moderna

La música del Caribe pierde a uno de sus grandes. Pedro Ramayá Beltrán murió dejando un legado que no solo hizo bailar generaciones, sino que transformó para siempre el sonido de la cumbia.

Dicen que hay vidas que empiezan con destino marcado. La de Pedro ‘Ramayá’ Beltrán fue una de esas. Nació un sábado de Carnaval en Patico, Bolívar, en medio de tambores, risas y fiesta. Y cuentan los viejos del pueblo que su primer llanto no fue llanto… fue música.

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Desde entonces, el Caribe ya sabía que algo grande estaba por venir.

Hijo de un gaitero, heredó no solo el talento, sino también la esencia de la tradición. Su padre, Miguel Beltrán, le dejó una historia convertida en canción: ‘Muerto borrachón’, una pieza nacida —según cuentan— de un sueño en el que la parranda se armaba en el cielo, entre ángeles y tragos eternos.

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Pero ‘Ramayá’ no se quedó en la herencia. La transformó. La llevó más lejos. Tomó esa raíz y la convirtió en algo nuevo: la cumbia moderna. Un sonido que cruzó fronteras, que se metió en las fiestas, en las emisoras, en la memoria colectiva.

El maestro falleció este 11 de abril, pero su música sigue viva, como esas canciones que no necesitan presentación porque ya hacen parte del alma de un pueblo.

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Hoy, en cada tambor que suena, en cada Carnaval que arranca, en cada baile improvisado en una esquina del Caribe… ‘Ramayá’ sigue ahí.

Porque hay artistas que mueren… y hay otros que se quedan sonando para siempre.

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