Opinión

Política noble, real y transparente

Por: Ladys Noble

Por años hemos sido presos de las casas políticas que no sólo dominan con dinero, sino que también juegan con la necesidad de un pueblo que quiere vivir, prosperar y avanzar. Encontrarnos con personas que expresan su sentir y abiertamente hablan de la compra de votos como si fuera el “mandao” a la tienda de la esquina para comprar una libra de arroz, huevos o la papeleta de café, nos confirma que normalizamos un sistema corrupto, que nos envuelve en mentiras, engaños y , por supuesto, nos impide reclamar el cumplimiento de la misión a los elegidos.

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Acaso somos partidarios de este sistema corrupto?

Hablamos de un sistema democrático que nos invita a que libremente analicemos y escojamos nuestros gobernantes y representantes en diferentes instancias: nacionales, departamentales y locales; pero ese sistema se rompe cuando a nuestra conciencia y capacidad de decisión le ponen precio. Qué decir de las expresiones como:

“Prefiero cogerle los 100 mil, porque sé que por aquí no van a volver”

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Entramos en el juego conformista de vender nuestro voto por 68 pesos diarios que corresponden a dividir los $100.000 pesos recibidos entre los 1460 días que dura un periodo legislativo o de cualquier otro cargo de elección popular. Luego tomamos el hábito de quejarnos y maldecir a quienes ya pagaron por el “favor”.

En el año 2001 tomé el bus de la UPB hacia mi casa en el barrio la Pradera y el conductor me bajó en Mocari, porque me faltaban 100 pesos. Qué analizan ustedes de esto?

Serán 68 pesos diarios válidos para negociar el rumbo de un departamento?

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Conocer quiénes son las personas que aspiran, sus hojas de vidas, su trayectoria profesional y de servicio pasa a un segundo plano cuando la pregunta principal es: Cuánto me vas a dar por el voto?

El mensaje a nuestra juventud se vuelve efímero y sin sentido , sin darnos cuenta les gritamos de qué vale prepararte, estudiar y ser el mejor, igual prima la corrupción.

Es una sensación de dolor, acompañada con decepción y frustración; de alguna manera saqué las fuerzas desde lo más profundo de mi ser para no rendirme, seguir llevando el mensaje y repitiendo cuantas veces fuese necesario: estamos construyendo, nuestro proyecto es limpio, diferente y con un sentido claro de movilizar a la gente noble. Lo hicimos llegando a los 30 municipios de Córdoba, hablando no en reuniones multitudinarias, sino mirando a los ojos uno a uno, que me conocieran y me reconocieran como una representante que quiere hacer las cosas bien en este departamento, no vengo a dominar ni a comprar, vengo a que entre todos, como debe ser, construyamos una Córdoba próspera y Noble.

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Hoy somos 5314 personas que se revelaron; en todos los municipios creyeron en este proyecto político, se movilizaron libremente, sin constreñirlas y sin jugar con sus necesidades. Esto me indica que hay un despertar de conciencia, hay un deseo interior de libertad que está presente en los cordobeses; declaro que se esparcirá como semilla, crecerá, su tronco será fuerte, sus ramas frondosas y dará sus frutos a su tiempo; lo mejor, mis ojos lo verán y mi boca cantará una verdadera victoria política para Córdoba.

Estoy segura que hoy despiertan sin que ningún político los llame a preguntarles si tienen pan en su mesa o si sus hijos fueron al colegio; con político o sin político sus vidas continúan.

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Esto apenas comienza, no renunciamos a la nobleza de la gente cordobesa, ni al deseo de seguir trabajando por ella.

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