Más de 66 mil afectados por inundaciones alcalde pide priorizar reubicación de viviendas
Alcaldía presentó balance preliminar al Gobierno nacional y solicitó que parte de los recursos del decreto de emergencia se destinen a zonas vulnerables de la margen izquierda y el área rural.
El mas reciente reporte entregado, por el alcalde Hugo Kerguelén, la emergencia por el frente frio que golpeó a Montería, impactó 18 de los 27 corregimientos de la capital cordobesa, afectó 82 de las 256 instituciones educativas y dejó daños en al menos dos acueductos rurales, además de múltiples afectaciones en infraestructura comunitaria y viviendas.
El alcalde de Montería, Hugo Kerguelén García, presentó ante el Gobierno nacional un balance preliminar de los estragos que dejaron las recientes inundaciones en el municipio, que ya dejan más de 66.000 personas afectados y cerca de 19.000 familias damnificadas, según el censo adelantado por la administración municipal.

El mandatario explicó que el Gobierno nacional proyecta recaudar aproximadamente ocho billones de pesos a través del decreto de emergencia y del impuesto patrimonial, recursos que serán destinados a la atención de municipios y departamentos afectados por la temporada invernal.
“Le presentamos al ministro el balance del censo que tenemos: aproximadamente 66 mil personas afectadas, 19 mil familias, 18 corregimientos impactados, 82 escuelas afectadas, dos acueductos, entre otros daños. Es un inventario que permite orientar la destinación de esos recursos”, señaló el alcalde.
Sin embargo, Kerguelén fue enfático en que la prioridad debe centrarse en la reubicación de viviendas construidas en zonas de alto riesgo, especialmente en sectores de la margen izquierda y áreas rurales vulnerables.
“Esto no se nos puede olvidar. Hay zonas vulnerables y este evento va a volver a ocurrir. No sabemos si en dos, tres o cinco años, pero va a volver a pasar. Lo importante es que Montería no quede nuevamente expuesta ante una emergencia de esta magnitud”, advirtió.
La administración municipal insiste en que, más allá de la atención inmediata, se deben ejecutar soluciones estructurales que reduzcan el riesgo y protejan a miles de familias que hoy viven en territorios propensos a inundaciones recurrentes.