Córdoba

Alerta en Montelíbano por inusual aumento del río San Jorge

El ascenso del afluente frente a la Clínica Regional del San Jorge mantiene en vigilancia a autoridades y comunidades, en medio de un comportamiento climático atípico.

Desde Montelíbano, en el sur de Córdoba, comunidades y autoridades mantienen la alerta ante el preocupante ascenso del nivel del río San Jorge, cuyo aumento es evidente en el sector de la Clínica Regional del San Jorge, un comportamiento inusual para el mes de febrero, cuando tradicionalmente el territorio comienza la transición hacia la temporada seca.

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De acuerdo con reportes ciudadanos y análisis climáticos, este fenómeno rompe los patrones históricos del clima en la región, ya que febrero suele presentar una disminución progresiva de las lluvias. Sin embargo, en 2026 el comportamiento atmosférico ha sido distinto, elevando el caudal del afluente y generando preocupación por posibles desbordamientos e impactos en zonas urbanas y rurales.

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Expertos explican que esta anomalía obedece a una combinación de factores. Entre ellos, la inercia térmica posterior al solsticio de invierno en el hemisferio norte, que retrasa el calentamiento de la tierra y los océanos; la incursión de masas de aire polar provenientes del Ártico, que generan frentes fríos y tormentas intensas; y la influencia del fenómeno de La Niña, que enfría las aguas del Pacífico Tropical e intensifica las lluvias y la nubosidad sobre Colombia y gran parte de Latinoamérica.

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En países tropicales como Colombia, donde no existen cuatro estaciones sino dos periodos predominantes —seco y lluvioso—, febrero suele ser un mes de transición. No obstante, bajo condiciones climáticas como las actuales, los frentes fríos del norte logran penetrar con mayor fuerza en la región, alterando el comportamiento esperado del clima. Esto no solo incrementa el nivel de la corriente San Jorge, sino que eleva el riesgo de deslizamientos, inundaciones e interrupciones en servicios esenciales.

Las autoridades locales, en articulación con el IDEAM y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), mantienen monitoreo permanente del afluente y han activado alertas tempranas. A la ciudadanía se le recomienda evitar zonas ribereñas, mantenerse informada únicamente por canales oficiales y contar con kits básicos de emergencia.

Este episodio vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer y adaptar los planes de gestión del riesgo frente a una variabilidad climática cada vez más frecuente e intensa, que desafía los calendarios tradicionales y aumenta la vulnerabilidad de los territorios.

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