Leonardo cierra tercer día de Un Río de Libros con reflexión sobre Cuba y la escritura
La magia de La Habana se trasladó al Centro de Convenciones de Montería gracias a la presencia del novelista cubano Leonardo Padura, Premio Princesa de Asturias de las Letras, quien cerró el tercer día del encuentro literario Un Río de Libros con una conversación profunda sobre su país, su proceso creativo y la influencia de la ciudad en sus historias.
En diálogo con el periodista Carlos Marín, Padura habló de su más reciente obra, Morir en la arena, donde retrata a la generación nacida en los años cincuenta que enfrenta conflictos humanos y sociales bajo las tensiones de la Cuba contemporánea. Aclaró que, aunque la novela comienza con un parricidio, su intención no es hacer un tratado sociológico, sino ofrecer una mirada humana sobre la vida en su país.
El escritor compartió su enfoque sobre la disciplina y la escritura, recordando sus inicios en los cuentos breves y citando a Milan Kundera: “La persona que inicia una novela no es la misma que la termina”. Para Padura, escribir es un viaje incierto: “Escribir una novela es un túnel al que se entra sin saber dónde se va a salir”.
Uno de los momentos más emotivos del conversatorio fue cuando relató su infancia en el barrio Mantilla, en La Habana, y cómo su entorno familiar y la vida cotidiana de la ciudad moldearon su narrativa. Según Padura, La Habana no es solo escenario de sus novelas, sino un personaje con vida propia, lleno de contradicciones, belleza y complejidad.
Durante la charla, el escritor también reflexionó sobre la creación de Mario Conde, su personaje más reconocido y un referente del neopolicial iberoamericano, así como sobre la sensación de “ajenitud” ante los cambios y deterioro de su ciudad natal. Con ironía, comentó que de las promesas de la Revolución solo queda la “FE”, entendida como “familia en el extranjero”, en alusión a las remesas que sostienen a muchos hogares cubanos.
Padura relató además anécdotas de su carrera, incluyendo sus frustrados intentos por estudiar periodismo y cine en Cuba y su encuentro con Gabriel García Márquez en 1982. Con humor y autenticidad, resaltó su compromiso con la escritura: “No soy el más talentoso de mi generación, pero sí el que más trabaja. Escribo como un loco para no volverme loco”.
Hoy, el novelista regresará a la feria a las 11:15 a.m. para el conversatorio “La novela como reflejo de la realidad”, acompañado del escritor Mario Jursich, continuando así su encuentro con los lectores monterianos y la literatura latinoamericana.
