La política y sus campos de guerra
Por: Efraín Sánchez
No sé si siempre ha sido de esta manera, pero no entiendo en qué momento todo en política se volvió una gastadera absurda de plata. Podría decir que es difícil que los viejos se salven, hay muchos que no hablan sin dinero y puestos ya asegurados. Me gustaría creer, y asumir, aquí, que hay muchos políticos que aún tienen escrúpulos, pero si la misma población no los tiene que nos espera.
A veces se entra en un sinsentido grandísimo, al entender que la mecánica de la política está teniendo un transe generacional y no un transe a una política más limpia. Los jóvenes han aprendido todo, menos a tener memoria, quienes más han desangrados nuestra tierra nos seducen con el mínimo esfuerzo. La crítica se ha perdido por completo y en estos campos de batalla solo veo ganar a quien ponga las plata en la mesa y quien tenga más apellido.
Genera risa, o seguramente, es un chiste escuchar a jóvenes decir que manejan las juventudes, que tienen los movimientos más grandes, que son los amos y señores de los votos de los jóvenes, porque asumen que las reflexiones unipersonales les pertenecen, y eso, solo nos muestra que en ellos no hay futuro alguno. Al profesar exactamente las mismas prácticas de los viejos que dicen tener votaciones con nombre y cédula en planillas.
Hoy el plus ya no es caminar y conversar, hoy la competencia es quien tiene más cuentas falsas y perros falderos. Ya hoy la competencia no radica en las mejores propuestas, el mayor conocimiento y más, y así, no vamos a llegar a ningún lugar. Así no se pelea en esta batalla, eso es para cobardes, por eso la trinchera siempre deberá ser la educación y el diálogo.