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Más de 150 muertos deja deslizamiento por lluvias

En medio de una densa niebla, los socorristas buscaron por quinto día cuerpos y eventuales sobrevivientes entre los escombros y el lodo. Un fotógrafo de la AFP constató el traslado de dos cadáveres embolsados en Alto da Serra, un barrio de Petrópolis (Brasil) muy afectado por la catástrofe, mientras los familiares sollozaban en la calle.

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En el corazón de la zona del desastre, los equipos de rescate ocasionalmente hacían sonar sus silbatos para pedir silencio y escuchar señales de vida.

Pero las autoridades advierten que hay pocas esperanzas de encontrar sobrevivientes de las torrenciales lluvias ocurridas el martes, que convirtieron en caudalosos ríos las calles de esta pintoresca ciudad en las montañas del estado de Rio de Janeiro.

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Las lluvias provocaron deslizamientos de tierra en los barrios pobres de las laderas, que arrasaron con prácticamente todo a su paso. Las autoridades dieron cuenta del rescate de 24 personas con vida, pero ello fue principalmente en las primeras horas después de la tragedia.

La policía del estado de Rio de Janeiro dijo que hasta la noche del viernes había 218 personas desaparecidas. En tanto, se identificaron 91 de los 146 cuerpos recuperados hasta el momento. Muchos de los desaparecidos pueden estar entre los cuerpos aún no identificados. Pero los números han sido confusos y es difícil saber qué tan alto podría ser el número de muertos. Entre los fallecidos figuran 26 menores, indicó la policía.

El presidente Jair Bolsonaro, que el viernes sobrevoló la zona del desastre en helicóptero, dijo que Petrópolis sufrió una “intensa destrucción, una imagen casi de guerra”. La del martes fue la última de una serie de letales tormentas que azotaron a Brasil en los últimos tres meses y que según los expertos empeoran con el cambio climático.

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Las fuertes lluvias dejaron al menos 198 muertos, principalmente en el estado de Sao Paulo (sureste) y en el estado de Bahía (noreste), así como en Petrópolis.

El regreso a la normalidad estaba siendo lento en Petrópolis, una ciudad turística que fue la capital de verano del imperio brasileño en el siglo XIX. Empleados se afanaban en limpiar las tiendas en el centro de la ciudad, donde había pocos negocios abiertos aparte de los esenciales, como supermercados y farmacias.

Sandra Correa Neto, de 52 años, dueña de una librería, tuvo que botar a la calle una pila entera de libros empantanados. “Teníamos inventario en el sótano. Se llenó de agua hasta el techo”, dijo, esperando que trabajadores, abarrotados de trabajo, salven sus miles de libros. “Estamos tan tristes por todos estos libros. No podemos siquiera donarlos, están muy dañados. Me duele”.

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Los funcionarios municipales colocaron un nuevo centro de recolección de donaciones en una carretera en las afueras de la ciudad en un intento por disminuir el caos de tráfico creado por enjambres de ambulancias, maquinaria pesada y camiones cargados con alimentos, agua y ropa donados.

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“Ha habido una corriente de solidaridad muy fuerte, por lo que estamos inmensamente agradecidos“, dijo la secretaria de asistencia social de la ciudad, Karol Cerqueira, en un comunicado.

Tomado de: Pulzo.

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