¿Cómo financiar el emprendimiento?

Por : Jorge Córdova
Juan es un exitoso emprendedor de la ciudad, tiene un negocio de moda en la ciudad que tiene una demanda creciente y que está sirviendo de referencia para que otros emprendedores puedan seguir este camino. Juan, además de ser inteligente, formado y trabajador, cuenta con muchas relaciones y con unos padres que le financian el proyecto sin reparo alguno. Pero todos los emprendes cuentan con padres con esas posibilidades.
Colombia es un país que tiene su economía inmersa en la informalidad en aproximadamente el 60%, como también es cierto que hacer empresa es complejo y que cerrar las mismas puede ser tan costoso como crearlas. En el país de Macondo se castiga a los que buscan la iniciativa empresarial en franca lid. Esto es propio de una sociedad que confió (en esto nos parecemos mucho a Venezuela) su porvenir al petróleo sin ser un territorio petrolero.
Si en algo se parecen los presidentes que hemos tenido es en su creencia inexorable de que el mercado se encargará de suministrar los empleos necesarios para la superación de la pobreza y la desigualdad en una nación llena de contrastes. La evidencia empírica y la intelectualidad no se cansa de demostrar cuan equivocados han estado.
Sin embargo, a pesar de creer que es casi en exclusivo que la iniciativa privada es la que posibilita el acceso y la distribución de la riqueza, son irrisorios los mecanismos que existen a nivel nacional, regional y local para que los emprendedores puedan financiar sus ideas de negocio, sin mencionar que esa oferta prioriza sus recursos a proyectos de generación de ingresos que no podrían catalogarse como emprendimientos en el sentido estricto del concepto. El sistema financiero colombiano es con ventaja el sector de mayores ganancias y el que proporcionalmente genera menos empleo, tiene poca competencia y no presta para emprender, sus créditos están enfocados en la renovación de los mismos y en activos financieros subyacentes. Es decir, los emprendedores por aquí no tienen opción.
Bancóldex es un banco de segundo piso que lo destaca su ineficiencia para asignar recursos y por trabajar para un nicho empresarial ya consolidado. El Estado no cree ni confía en los emprendedores.
En el ámbito regional y local no hay mucho que mostrar, se habla mucho de ruta N de Medellín, pero poco se dice que este centro de innovación y de negocios es financiado con el apoyo de empresas publicas de Medellín. La ciudad que tenemos como referente del emprendimiento en el país reconoce que es a través del Estado que se puede incubar una serie de emprendimientos que por sí solos no tendrían un futuro prometedor por estar desfinanciados. Pero esto es sólo un ápice.
A los gobiernos locales les reclaman directamente oportunidades de empleo, o en su defecto, para emprender, pero prácticamente todos no tienen herramientas para ofrecerles a los candidatos a emprendedores la hoja de ruta donde tenga claro el mercado a apuntar y los recursos para la materialización. Hay que reconocer que existe un trabajo adelantado en materia educativa al respecto.
Son conocidas las obras por impuestos, así como la deducción tributaria gracias a la caridad efectuada por medio de fundaciones. Pero esto no es más que un lavado de cara para una clase dirigente que pueden llegar a ser poseedores de estructuras económicas anacrónicas y poco competitivas, en donde sus externalidades abocan cualquier aporte positivo que le puedan hacer al entorno. No faltará el que diga que hay organizaciones por el mundo y con presencia en el país que ayudan a emprender desde cero hasta la puesta en escena, ¿pero será eso suficiente para ser la nación emprendedora que nos han querido vender? ¿Qué hacer para que el emprendimiento sea más que un discurso demagógico?
¿Destinar recursos de libre destinación para financiar ideas de negocio? ¿Un fondo común con diversas fuentes de financiación? ¿Impuestos por financiación de emprendimientos? ¿Bienes de capital compartidos con tenencia del Estado? ¿Más competencia del sector financiero con instituciones financieras publicas que entren al mercado? ¿Donación de capital no financiero a emprendimientos de estrato 1 y 2? ¿Revisión al destino de las utilidades de las empresas industriales y comerciales del Estado? ¿Legislación expedita para la financiación del emprendimiento? Israel, el país más emprendedor del mundo hace algo de esto. Tuvieron la voluntad política que aquí adolece.