San Pelayo despidió entre porros y aplausos al maestro Joaquín Padilla Galván, un ícono eterno de su tradición musical
El folclor cordobés está de luto. San Pelayo le dio el último adiós al maestro José Joaquín Padilla Galván, uno de los más grandes referentes del porro y figura fundamental en la historia del Festival Nacional del Porro. Familiares, músicos, gestores culturales y habitantes del municipio se reunieron para rendir homenaje a un hombre cuya vida estuvo dedicada a mantener viva la esencia musical que identifica a esta tierra.
La Casa del Porro fue el escenario donde la comunidad se congregó para despedir al maestro Joaquín Padilla Galván, recordándolo no solo por su talento como compositor, sino por su compromiso con la preservación de las tradiciones culturales de San Pelayo.
Su legado permanece en obras que hoy hacen parte del patrimonio musical del departamento y del país, entre ellas Cacagual, El Totole, El Carmen, Así es mi Tierra, El Yacabo, El Digno, Aquí Estoy, La Ciencia y El Espeque, composiciones que han acompañado durante décadas las fiestas y festivales dedicados al porro.
Padilla Galván fue además uno de los impulsores del Festival Nacional del Porro y un defensor incansable de este género musical. Su trayectoria estuvo marcada por numerosos reconocimientos, siendo uno de los más recientes el primer lugar en la modalidad de Porro Palitiao durante la edición número 49 del Festival Nacional del Porro, un galardón que reafirmó la vigencia de su talento y su enorme aporte al folclor.
Más allá de sus composiciones, quienes lo conocieron destacan su generosidad para compartir conocimientos con las nuevas generaciones de músicos y su permanente esfuerzo por fortalecer la identidad cultural de San Pelayo.
Su partida deja un profundo vacío entre familiares, amigos y amantes del porro, pero también un legado que seguirá vivo en cada interpretación de sus obras y en cada edición del Festival Nacional del Porro. El nombre de Joaquín Padilla Galván permanecerá ligado para siempre a la historia musical de San Pelayo y al corazón de quienes encuentran en el porro una expresión de orgullo, identidad y tradición.