¡El hambre no espera! 200 damnificados por el invierno recibirán almuerzo diario en Tierralta
Mientras muchas familias de Tierralta siguen intentando recuperarse de los estragos causados por el frente frío, una nueva medida busca aliviar una de las necesidades más urgentes: la alimentación. Dos comedores de emergencia comenzaron a operar para garantizar comida diaria a personas que lo perdieron casi todo tras las inundaciones.
Las secuelas del invierno siguen golpeando a cientos de damnificados en Córdoba. Aunque las lluvias más intensas ya pasaron, muchas comunidades continúan enfrentando dificultades para recuperar la normalidad, especialmente aquellas que perdieron alimentos, enseres y medios de sustento durante las emergencias.
En Tierralta, uno de los municipios más afectados por el frente frío, comenzó la operación de dos comedores populares de emergencia destinados a atender a personas que aún padecen las consecuencias de las inundaciones.
Los puntos fueron instalados en Villa Providencia y en la vereda Nuevo Tay, sectores donde numerosas familias resultaron impactadas por las fuertes lluvias y el desbordamiento de fuentes hídricas.
Cada comedor entregará almuerzos diarios a 100 personas priorizadas, lo que permitirá beneficiar a un total de 200 habitantes que actualmente enfrentan condiciones de vulnerabilidad.
La atención se mantendrá durante 90 días consecutivos, brindando un apoyo fundamental para quienes todavía luchan por reconstruir sus vidas tras la emergencia.
Entre los beneficiarios se encuentran adultos mayores, niños, niñas y personas con condiciones especiales de protección, grupos que suelen enfrentar mayores dificultades durante este tipo de crisis.
Para muchas familias, contar con un plato de comida diario representa un alivio en medio de la incertidumbre económica que dejaron las lluvias.
La situación en Tierralta refleja una realidad que aún persiste en varios municipios de Córdoba, donde miles de damnificados continúan dependiendo de ayudas humanitarias mientras avanzan los procesos de recuperación.
Más allá de las cifras, detrás de cada almuerzo hay historias de personas que vieron cómo el invierno arrasó cultivos, afectó viviendas y alteró su cotidianidad.
Hoy, en medio de las dificultades, estos comedores buscan convertirse en un respaldo temporal para quienes más lo necesitan, recordando que la recuperación no termina cuando baja el nivel del agua, sino cuando las familias logran volver a ponerse de pie.