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¿Silla vacía? El futuro de las curules de Wadith Manzur y Karen Manrique tras decisión de enviarlos a prisión por caso UNGRD

La Corte Suprema de Justicia ordenó la captura de los congresistas Wadith Manzur y Karen Manrique por su presunta participación en irregularidades relacionadas con la Unidad de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), lo que ha abierto el debate sobre la aplicación de la figura de silla vacía en sus curules. Aunque ambos representantes fueron reelegidos el pasado 8 de marzo, su situación judicial genera incertidumbre sobre si sus curules permanecerán vacantes temporalmente o si se extenderá al nuevo periodo legislativo.

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Por el momento, y ante la presunción de inocencia que los protege, la aplicación de la silla vacía se limitaría a los últimos tres meses de la actual legislatura, desde el 16 de marzo hasta el 20 de julio, fecha en la que se posesionarán los nuevos representantes y senadores. Hugo Bastidas Bárcenas, exmagistrado del Consejo de Estado, explica que tratándose de delitos contra la Administración Pública, “ellos no pueden ir a sentarse a la curul, y como es un delito contra la administración pública se aplica la silla vacía; no se puede reemplazarlos”.

Existen precedentes que podrían orientar la situación, como el del exsenador liberal Mario Castaño, capturado en junio de 2022 cuando faltaba un mes para culminar su periodo legislativo. En ese caso, su curul no fue ocupada, pero tampoco se aplicó la figura de silla vacía, lo que sugiere que los efectos de la detención podrían diferir entre la legislatura actual y la siguiente. Francisco Bernate, abogado, señala que “frente a 2026, como no pueden tomar posesión por estar detenidos, asumiría la curul el siguiente en la lista”.

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Otros expertos, como el exviceministro de Justicia Camilo Rojas y el abogado penalista Sócrates Saavedra, coinciden en que los aforados con medida de aseguramiento no podrán posesionarse hasta que se revoque la medida o se avance en su juzgamiento. Esto implica que los partidos podrían perder sus curules si se confirma la participación de los congresistas en delitos de corrupción, manteniendo la silla vacía activa.

El antecedente de casos como los de Soledad Tamayo y Aída Merlano refuerza la complejidad del escenario. En el caso de Merlano, la Sección Quinta del Consejo de Estado ratificó la ilegalidad de intentar reemplazar la curul, confirmando la aplicación del fenómeno de la silla vacía desde el momento en que se ordenó la captura y hasta la condena por delitos contra la participación democrática.

En síntesis, mientras no haya una condena definitiva, las curules de Manzur y Manrique permanecerán a la espera de decisiones judiciales. La combinación de presunción de inocencia, precedentes legales y las normas constitucionales sobre delitos contra la administración pública establece que, por ahora, sus escaños podrían quedar vacantes temporalmente, generando un debate jurídico que probablemente definirá cómo se aplicará la silla vacía en los próximos periodos legislativos.

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