Retroexcavadora anfibia rompe tapones y devuelve la esperanza a barrios inundados
El rugido de la retroexcavadora anfibia rompió el silencio del agua estancada en la vía que conduce de Montería hacia Arboletes. No era una máquina cualquiera: su ingreso marcó el inicio de una intervención clave para destrabar los puntos donde el agua se había represado, afectando durante días a familias de las comunas 1 y 2.
Desde temprano, el alcalde de Montería, Hugo Kerguelén García, estuvo en el sitio supervisando las maniobras. La maquinaria, gestionada ante la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), entró directamente al agua con una misión clara: romper tres taponamientos críticos —y todos los que sean necesarios— para permitir que el flujo retome su curso natural.
En el sector Canaán ya se notan resultados. Según datos entregados en terreno, el nivel del agua descendió un metro en las últimas horas, lo que ha significado un alivio tangible para decenas de viviendas que permanecían anegadas. “Eso es esperanza real”, expresó el mandatario mientras observaba los trabajos, destacando que la intervención continuará hasta garantizar un drenaje sostenido.
Las labores no terminan en la vía. Una vez despejados los puntos críticos, el agua será conducida hacia el caño La Caimanera, donde también se evaluarán y removerán posibles obstáculos que impidan su circulación.
La escena combina maquinaria pesada, botas embarradas y comunidades expectantes. Mientras la retroexcavadora avanza entre el lodo, vecinos observan cómo, poco a poco, el agua empieza a ceder. La administración municipal aseguró que mantendrá la intervención hasta recuperar la normalidad en las zonas afectadas por la creciente.